Turismo por Erika Padrón,

¿Se puede unir dos pasiones a la vez? Sí, los viajes y el cine son el ejemplo perfecto. Y prueba de ello fue esta aventura cinematográfica en Toronto, una ciudad que no solo fascina por ser moderna, cosmopolita y multicultural, sino porque sus calles, museos, universidades, parques y edificios se han convertido en un set para rodar algunas de las cintas más taquilleras de Hollywood

Batman, el caballero de la noche; X-Men, Chicago, Suicide Squad y series como Suits o Arrow, fueron filmadas en Toronto, así que ese fue el pretexto perfecto para recorrerla y conocer las locaciones donde se rodaron dichas cintas.

Tomé mis maletas y llegué a la ciudad más grande de Canadá cuando aún no terminaba el invierno con la intención de visitar cinco sitios claves: El centro de Toronto, The Second City, Casa Loma, el TIFF y The Distillery District. Un viaje corto para descubrir por qué esta ciudad es conocida como el Hollywood del Norte y cuál es su encanto para atraer la mirada de los amantes del séptimo arte.

Toronto me recibió con una temperatura de -7 grados, pero el gélido clima pasó a segundo plano cuando, en el trayecto del aeropuerto al hotel, vi por primera vez los rascacielos y la icónica CN Tower que me remitió de inmediato a una escena de la comedia romántica ¿Solo amigos? (2013) dirigida por Michael Dowse donde se aprecia esta maravilla de la ingeniería que se eleva a más de 550 metros.

La cinta protagonizada por Daniel Radcliffe, (mejor conocido como Harry Potter) y Mackenzie Davis recorre varios puntos de la ciudad, entre ellos China Town y otros increíbles barrios.

Si eres un verdadero cinéfilo, la visita a Casa Loma es imperdible. Es un majestuoso castillo que se encuentra a pocos minutos del centro de la ciudad. Dicha residencia ha servido de locación para muchas películas, por lo tanto, era una visita obligada conocer la Escuela del profesor Xavier en X-Men. Así que muy temprano estaba en este lugar para tomar el tour donde no solo me contaron la historia de esta casa que pertenecía al millonario Sir Henry Mill Pellatt y que se convirtió en museo, sino que además conocí las habitaciones donde se filmaron escenas de Chicago, RoboCop, Niñera a Prueba de Balas, The Love Guru, Arrow y Nikita, pero lo mejor, fue hacer junto con nuestro guía una de las escenas más conocidas de X-Men.

Y hablando de grandes producciones, Toronto no solo tiene bellos escenarios sino también se le conoce por realizar uno de los festivales de cine más famosos que se han convertido en una ventana a los premios Óscar, el Festival Internacional de Cine de Toronto,  por ello era imprescindible visitar el TIFF Bell Lightbox que es la sede de dicho evento y el cual se pone de fiesta cada septiembre recibiendo a estrellas como Sandra Bullock, Hugh Jackman, Salma Hayek, Lady Gaga, Jake Gyllenhaal o Alfonso Cuarón. Este centro cultural de cinco pisos resguarda un invaluable acervo cinematográfico, por lo que mi recomendación es ver algunas de la cintas programadas en cualquiera de sus salas, y si no dispones de mucho tiempo, con solo recorrer sus galerías y restaurante quedarás fascinado.

¿Sabías que en Toronto puedes ser actor por un día? Visitando The Second City ese sueño lo conviertes en realidad. Es conocido como el principal club de comedia, teatro y escuela de improvisación del mundo y está abierto al público. De este centro artístico han salido estrellas como Catherine O’Hara o Mike Myers. Aquí puedes tomar una clase de improvisación —claro con previo registro en su página web (www.secondcity.com)— así que como todo buena viajera que desea experimentar cosas nuevas, decidí apuntarme a una. La experiencia fue transformadora porque a través de la improvisación y de ciertos ejercicios te ayudan a desarrollar tu talento artístico dándote las herramientas y técnicas necesarias. La clase fue grupal y muy divertida porque la creatividad fluye, pero sobre todo, aprendí no solo a contar historias, sino que un error puede convertirse en algo positivo y enseñarte muchas cosas.

Mi tour cinematográfico por Toronto terminó con un viaje en el tiempo visitando el Distillery District, un sitio histórico que mezcla arte, buena comida y entretenimiento. Al llegar me sentí en el Chicago de los años 30 o en alguna película de gánster por las fábricas y edificios de ladrillos rojos que le dan un aire vintage; recorriéndolo confirmé por qué este lugar ha conquistado a muchos productores de Hollywood que no dudaron en filmar aquí fragmentos del musical Chicago o Cinderella Man con Russell Crowe. La noche me atrapó paseando por sus mágicos rincones adornados con luces de colores y se convirtió en el sitio perfecto para despedirme de una ciudad que te enseña cómo el cine te hace viajar y conocer lugares de película.


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