La antigua prisión de Nara, Japón. EFE/Metro
La antigua prisión de Nara, Japón. EFE/Metro

Turismo por EFE,

La antigua prisión de Nara, la más vetusta de Japón y declarada bien de interés cultural, abrirá sus puertas en 2021 como hotel de lujo, en un proyecto pionero en el país que busca despojar a la ciudad de su imagen de destino turístico exprés.

El complejo, situado en la ciudad de Nara, en el oeste de la isla de Honshu, la mayor y principal del archipiélago japonés, empezó a erigirse en 1901 y las obras finalizaron 7 años después. Las instalaciones comenzaron a operar oficialmente en 1909.

Construida en ladrillo rojo y de estilo románico, la de Nara es la única prisión intacta entre las 5 que construyó el Gobierno Meiji (1868-1912) con el objetivo de modernizar las instalaciones penitenciarias del país, tras su reapertura internacional.

El Gobierno dotó de gran relevancia a la prisión, de la que se expuso una maqueta en la Exposición británico-japonesa de Londres en 1910 para que el mundo viera la modernización del archipiélago, que había permanecido prácticamente aislado durante más de dos siglos.

Las instalaciones, que cuentan con una superficie de unos 106.000 metros cuadrados, fueron ampliadas en años posteriores hasta su estado actual, y en 1946 comenzó a usarse como prisión juvenil, una función que mantuvo hasta su cierre en 2017, cuando las autoridades comenzaron a buscar operadores para reinventar el complejo.

Reconocida como bien de interés cultural, será la primera cárcel de Japón en ser convertida en hotel en un proyecto “atípico” en el país, pero popularizado “especialmente en países occidentales”, explicó Catherine Peng, del Departamento de Comunicación de Hoshino Resorts, la cadena hotelera que operará el complejo.

Con este proyecto, el gobierno local quiere atraer a más visitantes para “revitalizar las industrias regionales

El proyecto se les asignó en enero de este año, por lo que está en un estadio temprano y quedan muchos detalles por decidir, aunque la fórmula escogida es un hotel de lujo, lo que permitiría recuperar los costes de renovación y generar ganancias.

Aunque Peng evita dar cifras porque todavía están decidiendo “dónde y qué renovar”, según las estimaciones del proyecto original del Ministerio japonés de Justicia, los costes de renovación podrían superar los 15.000 millones de yenes (unos 120 millones de euros).

“Aunque la renovación es una necesidad, haremos todo lo posible para mantener sus características especiales”, dice la portavoz de Hoshino Resorts, que asegura que “el arquitecto pretende preservar las instalaciones, al ser un inmueble tan icónico y valioso”.

El esbozo temprano del plan para el hotel muestra que tendrá unas pocas decenas de habitaciones y que las áreas de almacenamiento y los cuartos usados antaño por los guardias serán áreas comunes.

Hoshino Resorts reconoce que aunque convertir una prisión con más de cien años de historia en un hotel “podría ser un desafío” tanto por su pasado como por su valor patrimonial, se sienten “más bien emocionados” y no presionados y lo consideran una gran oportunidad “para mejorar el turismo de Nara”, un destino turístico exprés.

Con este proyecto, el Gobierno local quiere “promocionar eficazmente las atracciones turísticas de Nara y atraer a más visitantes” para “revitalizar nuestras industrias regionales”, explicó a Efe un funcionario de la ciudad.


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