Viena, la capital de Austria. Austria.info/Metro
Viena, la capital de Austria. Austria.info/Metro

Turismo por EFE,

Ni museos, ni palacios, ni restaurantes típicos. El “tour” que un aspirante a refugiado hace en Viena tiene poco de turismo y mucho de burocracia y esfuerzo de adaptación, como muestra una iniciativa en la que guías que ya lo han conseguido explican en primera persona qué se vive y se siente en su piel.

“Es mi oportunidad para explicar y relatar mi historia, mi verdad”, confiesa a Efe Hamzeh Leila, un joven sirio de 26 años que, en alemán y en inglés, es guía del tour “Escape, asilo e integración”.

Leila llegó a Austria a finales de octubre de 2015, como decenas de miles de personas que huían de la guerra y la miseria en Oriente Medio y Asia.

Tras viajar a Líbano y Turquía, y de aquí en barco a Grecia, el joven y su hermano cruzaron los Balcanes y, tras diez días de viaje, llegaron a Austria, donde decidieron quedarse.

Durante los tres meses en que vivió en un campo de refugiados, hasta lograr sus papeles, Hamzeh empezó a aprender alemán “viendo vídeos en YouTube”.

Casi tres años después, habla el idioma con fluidez, fue aceptado en la Universidad de Viena para terminar sus estudios en Economía y cuenta sus experiencias en este tour con el que espera “cambiar la opinión de los participantes sobre los refugiados”

Hasta ahora, él y sus compañeros habían dado algunas charlas en colegios de Viena, pero esa campaña pedagógica se ha extendido con esta actividad de campo.

“Espero que me hagan muchas preguntas, sobre todo las incómodas, para que después entiendan mejor cómo es la vida de los refugiados”, señala.

A su primer grupo de exploradores de esta Viena para refugiados, formado por una decena de universitarios de Austria, Holanda y Finlandia, Hamzeh les confiesa que su plan original era llegar a Helsinki para estar “lo más lejos posible de Siria”.

El tour, que tiene un precio de 15 euros por adulto, empieza en la Hauptbanhof, la estación central de trenes de Viena, la primera parada en la ciudad de muchos de los migrantes.

Allí, en lo que hoy es una zona de paso de viajeros, las ONG y distintos servicios sociales recibían en 2015 diariamente a cientos de personas, cuenta Hamzeh, mientras muestra fotos de los campamentos improvisados aquellos días.

La ruta continúa durante dos horas por puntos como la Oficina Federal para extranjería y asilo, viviendas sociales y hasta un mercado de comida con restaurantes de varios países.

Su experiencia particular fue, en general, positiva. Se encontró con la generosidad de un casero que le permitió pagar a plazos la fianza del piso. Pero también con funcionarios de la oficina de empleo que se negaban a hablarle en inglés.

En general, los trámites y el papeleo fueron rápidos, y su hermano y él lograron el estatuto de refugiados, una ayuda económica y permiso de trabajo.

Pero, como él mismo reconoce, todo es más fácil para los sirios que, por ejemplo para afganos o migrantes de otros países.

Según avanza el tour, tanto Hamzeh como los universitarios, van cogiendo confianza y las explicaciones se convierten en un intercambio de opiniones y formas de ver la vida,

“Es una gran oportunidad para entrar en contacto con personas muy diferentes”, explica a Efe Barbara Koren, directora del proyecto puesto en marcha por la empresa Shades Tours, una compañía de turismo con una clara perspectiva social.

Ella aclara que todos sus guías -dos sirios y dos afganos- tienen reconocido su estatus de refugiado y que este trabajo es algo temporal. “Trabajan unas horas por semana y les permite mejorar su situación económica y psicológica”, dijo.

Koren habla por experiencia propia. Ella entró a formar parte de la empresa como guía de otro “tour”: el que muestra la ciudad desde el punto de vista de las personas sin hogar.

Ahora ella está totalmente reinsertada y, junto a su equipo, quiere ayudar a que otros mejoren su vida y abran los ojos de los demás a través de un turismo “con conciencia social”.

“Para nosotros es muy importante dejar claro que no es un paseo por los puntos más turísticos de Viena”, señala Perrine Schober, fundadora de Shades Tours, recordando que los suyos no son una guía para “ver la Catedral de San Esteban o el Palacio de Sisi”.

Perrine puso en marcha su empresa en el año 2015 con paseos guiados por personas sin hogar.

Ahora, Schober cuenta orgullosa que son una de las actividades mejor valoradas en webs como Tripadvisor en Internet.

“Esperamos que con este nuevo proyecto las opiniones sigan mejorando”, señaló.


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