Fotografía de la plaza Mayor de San Francisco el jueves, 24 de mayo de 2018, en La Paz (Bolivia). EFE/Metro
Fotografía de la plaza Mayor de San Francisco el jueves, 24 de mayo de 2018, en La Paz (Bolivia). EFE/Metro

Turismo por EFE,

La desafiante topografía de La Paz, a más de 3.600 metros de altitud, las montañas que la rodean, su riqueza cultural y los sabores intensos de su gastronomía son la oferta con que la capital administrativa de Bolivia quiere conquistar al mundo como destino turístico.

Estos elementos son parte de una estrategia de la Alcaldía de La Paz para que la ciudad no sea vista solo como una “puerta de ingreso” a Bolivia, sino también como un “destino turístico del mundo”, explicó a Efe la directora de la Agencia Municipal para el Desarrollo Turístico, Patricia Grossman.

“La Paz es un extremo. La Paz, desde su montaña, su altura, sus sabores, su gente, su día a día en la calle, su cotidianeidad es un extremo, entonces cómo no mostrarlo (al mundo)”, sostuvo Grossman.

Con algo menos de un millón de habitantes, principalmente aimaras y mestizos, La Paz es la sede del Ejecutivo y el Legislativo de Bolivia, aunque no su capital, que es Sucre.

Fundada en 1548 por el capitán español Alonso de Mendoza con el nombre de Nuestra Señora de La Paz, la urbe está emplazada en el valle de un gigantesco cráter situado al pie del emblemático nevado Illimani.

En las laderas de la “hoyada”, como suelen llamarla sus habitantes, muchos han construido sus viviendas hasta unirla con la ciudad vecina de El Alto, situada a 4.000 metros de altitud en el altiplano.

Y es precisamente esa topografía complicada, con desafiantes calles empinadas, barrancos salvados por puentes inmensos, cerros y miradores que proveen vistas espectaculares, la que se busca aprovechar para mostrar a la ciudad como un destino de montaña y de aventura.

Estos son dos de los ejes incluidos en el plan de desarrollo turístico del municipio, que también apunta a la cultura y la gastronomía, indicó Grossman.

Esa estrategia se elaboró a partir de la intensa campaña municipal desarrollada en 2014 para que La Paz sea elegida como una de las siete “ciudades maravilla del mundo”, en el contexto de la iniciativa de la fundación New7Wonders.

Una vez logrado ese objetivo, se buscó “potenciar” y “capitalizar” lo que ya se había trabajado para posicionar a la ciudad como destino turístico.

Fotografía de un puente, los teleféricos y el nevado Illimani el jueves, 24 de mayo de 2018, en La Paz (Bolivia). EFE/Metro

Lo primero fue crear la agencia de desarrollo turístico y el siguiente paso fue convocar a encuentros para elaborar y validar la estrategia, puesta en marcha desde hace dos años.

Dentro del plan, se plantea que “La Paz puede ser un destino de montaña”, y para ello se trabaja, por ejemplo, para “potenciar” a las comunidades del Huayna Potosí o Cerro Joven en aimara, cuya cima supera los 6.000 metros.

La proximidad del Huayna Potosí con La Paz hace de esta montaña un lugar atractivo para escaladores que visiten la ciudad.

Las características topográficas de la “hoyada” también le permiten ser un “destino de aventura”, dirigido especialmente a jóvenes que buscan practicar deportes extremos como el rapel, senderismo o el ‘downhill’, descenso con bici de montaña.

La riqueza patrimonial de La Paz, la arquitectónica y la intangible, que incluye a sus fiestas, tradiciones, costumbres y ritos, son la oferta para posicionar a la ciudad como un destino turístico cultural.

Entre estas expresiones, la ciudad vivió ayer el Gran Poder, un desfile de miles de bailarines con vistosos trajes folclóricos convertido este año en una de las estrellas de la Capital Iberoamericana de las Culturas que ostenta la ciudad.

También se busca que sea un destino gastronómico, resaltando por un lado las nuevas tendencias culinarias surgidas en los últimos años que muestran una cocina de autor, innovadora, creativa y que apela a la fusión de técnicas y el uso de productos locales, como la carne de llama o la quinua.

Por otro lado está la cocina tradicional, “lo intenso y extremo de sus sabores picantes y sus distintos platos”, que “siguen siendo una oferta gastronómica muy interesante” para los visitantes, agregó Grossman.

Experiencias como el restaurante Gustu, inspirado en el exitoso Noma de Copenhague, o el colectivo Sabor Clandestino y sus menús secretos muestran las posibilidades de conjugar la cocina tradicional con la vanguardia culinaria en La Paz.

La estrategia turística paceña también incluye tres ejes de soporte que apuntan a mejorar la calidad de los servicios, la seguridad para los turistas y la atención como anfitriones.

La “ciudad maravilla” de Bolivia también trabaja junto a sus vecinos y otros municipios paceños con vocación turística para unir fuerzas.


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