Una mujer sostiene un perro en sus brazos al lado de los escombros de edificios en Ametrice después de un fuerte terremoto que sacudió Italia /AFP
Una mujer sostiene un perro en sus brazos al lado de los escombros de edificios en Ametrice después de un fuerte terremoto que sacudió Italia /AFP

Turismo por EFE,

Hace hoy seis meses comenzó una secuencia sísmica que destrozó pueblos enteros del centro de Italia y desplazó a miles de personas, muchas aún acogidas en hoteles del Adriático que deberán abandonar con la llegada de los turistas en primavera.

De noche, a las 03.36 del pasado 24 de agosto, la vida de miles de personas cambió para siempre cuando sintieron que todo a su alrededor se derrumbaba a causa de un terremoto que asoló pueblos enteros y se saldó con casi 300 muertos, casi todos en Amatrice.

Fue el triste preludio de una secuencia sísmica que ha registrado desde entonces más de 49.000 sacudidas, según el Instituto de Geofísica, y que ha dispersado a poblaciones enteras de esta zona montañosa entre las regiones de Lacio, Las Marcas y Umbria.

Protección Civil italiana informó de que, a fecha del 20 de febrero, eran 9.154 las personas acogidas en distintos establecimientos, de las cuales alrededor de 6.000 en hoteles y cámpines en las costas de Las Marcas, codiciada meta turística del país.

Tras el terremoto, el gobierno de esta región llegó a un acuerdo con el que reubicó a esos desplazados -hombres, mujeres, niños y ancianos- en 309 albergues del litoral, a los que el Estado paga 40 euros diarios por cada huésped, con pensión completa.

Uno de esos establecimientos es el “Holiday” del puerto de San Elpidio, próximo al municipio de Civitanova, un idílico complejo vacacional de casas bajas, piscinas e incluso playa propia

Su director, Daniele Gatti, explicó a Efe que actualmente aloja a más de quinientos desplazados, procedentes en su mayoría de municipios como Ussita, Camerino y Visso, próximos al epicentro del seísmo del 26 de octubre.

Pero la presencia de estas personas en el hotel pone también en un brete a los empresarios hoteleros, que se plantean qué hacer con las reservas que tienen para la temporada alta, en la que estos establecimientos hacen su particular agosto gracias al turismo.

El acuerdo entre los hoteles y la región de Las Marcas expira el próximo 30 de abril pero ahora las autoridades han pedido una prórroga para que estos centros estiren el máximo tiempo posible la estancia de estas personas.

“Ahora nos piden que alarguemos el acuerdo para la acogida. Hemos permitido que la mitad de los que están se queden hasta finales de mayo y los otros 250 hasta el 30 de junio”, subrayó Gatti.

Además, explicó que incluso están poniendo dinero de sus bolsillos, pues el Estado lleva un retraso de más de dos meses en el abono de las pensiones de los desplazados, “bloqueadas en el mes de diciembre”.

Gatti dijo que “las máximas preocupaciones” de estas personas son si habrá un lugar para ellos una vez abandonen los hoteles y dónde serán reubicados, pues muchos conservan sus trabajos en sus lugares de origen, a los que llegan tras recorrer muchos kilómetros.

Yuri Spitoni, de 38 años, vive “discretamente” con su esposa en el campin “La Medusa” de Porto Recanati desde que el pasado 30 de octubre un terremoto hiciera de su casa y de su cafetería en Camerino “lugares inhabitables”.

No se queja de su situación, aunque no trabaje desde entonces, pero en una conversación con Efe reconoce que “el único problema” es que las autoridades no les encuentren un lugar permanente.

“Para nosotros no es un problema cambiar de sitio. La cuestión es que cuando nos cambien, debe ser a un lugar definitivo. No podemos ir de un lugar a otro”, lamenta.

Spitoni, como muchos, denuncia la lentitud con la que estas personas están siendo asistidas y, en su caso, espera a que se instalen en su pueblo una serie de casetas de madera en las que poder vivir en lo que su vivienda y su bar son reparados.

“Las casas deberían llegar en septiembre u octubre, quizá. En un principio debían llegar antes, después nos dijeron que no… No se de quién es la culpa pero hay un retraso”, denunció.

Aseguró que recibe un buen trato por parte de los trabajadores del campin y que comprende el hecho de que tengan que dejar sitio a los turistas que llegarán con el buen tiempo.

“Los dueños de los campamentos aceptaron acogernos pero siguieron recibiendo reservas para el verano. Ellos se encuentran en dificultad porque qué pueden hacer. No pueden arruinar sus negocios, necesitan trabajar, como todos, y lo comprendemos”, reconoció.


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por EFE