Redes Sociales, Trending por Kathy Juárez/ Metro Nicaragua,

El Internet ha traído muchos beneficios a la sociedad, pero también riesgos, por tanto, debemos estar preparados ante cualquier situación extraña, como el caso del sextorsión, un peligro al que podés estar expuesto al chatear con personas extrañas.

Paulo Sassarao, representante adjunto de Unicef Nicaragua, explica que la sextorsión sucede cuando un “delicuente anima a la persona a compartir imágenes de connotación sexual y luego intimida, humilla, extorsiona o amenaza con exponer esas imágenes, con el fin de coaccionar a seguir publicando fotos cada vez más explícitas, obtener favores sexuales o plata”, menciona. Se estima que hay miles de delincuentes que usan Internet para acercarse a sus víctimas. Los abusadores buscan los perfiles e imágenes en la red que se adaptan a sus objetivos y empiezan los contactos, que pueden ser hasta de 200 personas.

“Vivir con miedo”

Para evitar el ciberacoso, Leysi Zamorán solo aceptaba solicitudes de amistad en Facebook de personas conocidas, sin embargo, no funcionó.

“Un día recibí un mensaje de una persona que conocía, él me amanazaba y no podía creer que esa persona tenía malas intenciones conmigo. Yo inmediatamente le comuniqué a una persona que le tenía confianza y sabía que me podía ayudar en esa circunstancia, ella me acompañó y me guio en todo el proceso. Nos intentamos comunicar con dicho sujeto para afrontarlo, pero no pudimos contactarlo, yo estaba muy nerviosa y sentía temor, entonces dimos aviso a las autoridades correspondientes. El joven llegó y dijo que habían hackeado su cuenta y que no solo a mí me habían amenazado, entonces el caso se cerró por supuesto anonimato porque era difícil saber quién pudo haber escrito eso”, cuenta Zamorán.

El miedo que sentía la hizo cambiar su rutina, no salía ni llegaba tarde a casa, cambió sus horarios y recorridos. “Vivir con miedo es algo sofocante y estresante, tenía que hacer sacrificios por cuidar mi vida, eso nos indica que las mujeres no somos libres y tenemos que andar con miedo por las calles, porque no sabés qué día un desalmado nos privará la vida”, expresa. El ciberacoso es otro tipo de riesgo que se vive en línea, al respecto, Sassarao agrega que este se trata de conductas hostiles sostenidas en forma reiterada y deliberada por parte de un individuo o grupo, con la finalidad de producir daños a otro.

La tecnología digital se encuentra en medio de nuestras vidas en forma irreversible. Se estima que a nivel global el 71% de los jóvenes entre 15 a 24 años están conectados. Los niños y adolescentes menores de 18 años: 1 de cada 3.

Cortesía

Para muchos de los niños de hoy en día, la red de Internet, los teléfonos móviles y otras tecnologías son una presencia constante y familiar. Están expuestos a ser víctimas de ciberacoso, cyberbullying, grooming y explotación sexual.

“Los casos de abusos a niños, niñas y adolescentes en línea se han vuelto frecuentes en todo el mundo, especialmente en los países de bajos y medianos ingresos. Se estima que el número de imágenes con contenido sexual infantil en Internet asciende a millones y el número de niños filmados o fotografiados es, probablemente, decenas de miles. Las imágenes en línea pueden permanecer en circulación perpetuamente, y casi no existen límites para la frecuencia con la que puede verse o transmitirse, ni para la cantidad de personas que tienen acceso a ellas. Se cree que algunas de las imágenes disponibles en la actualidad fueron obtenidas hace más de 20 o 30 años, derivadas de películas, fotografías o vídeos que han sido digitalizados”, señala el especialista Sassarao.

El número de páginas con contenido de abuso sexual en Internet creció en un 147% entre 2012 a 2014. En el 2014 el 80% de estos materiales contenía imágenes de niños de 10 años de edad.

En 2015, más de 6.300 niños, niñas y adolescentes víctimas fueron identificados por la Interpol y 3.200 delincuentes habían sido identificados, según Sassarao.

El reto de la legislación

Pocos países cuentan con una legislación que permitan tipificar los ciberdelitos, investigar, perseguir y someter los perpetradores a la justicia.

“Los países tampoco disponen de mecanismos eficientes de denuncia y apoyo en línea. Nosotros, desde Unicef, estamos animando al Gobierno de Nicaragua a desarrollar un marco legal específico que penalice los ciberdelitos contra la niñez y adolescencia en el país”, dijo Sassarao, pues “es importante que los niños, niñas y adolescentes cuenten con información sobre los riesgos que tiene el acceso a la red que les permita tomar decisiones acertadas, buscar y ofrecer la ayuda necesaria”.

Para el representante de Unicef, los padres deben informarse y capacitarse para proteger a sus hijos. “La niñez y adolescencia cuando detectan riesgos o peligros en línea, consultan primero a sus pares que a sus progenitores, lo cual hace más difícil protegerlos. Los padres deben informarse y capacitarse sobre cómo proteger a los niños. Es importante el diálogo y la participación de los padres en la vida de sus hijos. Solo así ellos podrán enseñarles los beneficios y alertarlos sobre los riesgos asociados a las TIC”, recomienda Sassarao.

Empoderar a los niños

Los niños son capaces de autoprotegerse, por tanto hay que empoderarlos y crear resiliencia, ya que los profesionales que trabajan con niños no siempre están preparados para alertarlos sobre los riesgos y para enseñarles a reconocer las señales y síntomas de alerta, señala Sassarao.

A pesar de los riesgos que trae el estar conectados, la tecnología digital ofrece tantas oportunidades que el riesgo más grande es no estar conectado, así lo considera Unicef Nicaragua.

La tecnología digital ofrece dos tipos de riesgos: al estar contectados, los niños, niñas y adolescentes pueden ser víctimas del ciberacoso o cyberbullying, sextorsión y explotación sexual. Pero el riesgo más grande es no estar conectado porque contribuye a profundizar la exclusión social y frenar el desarrollo de un país.

Sassarao dice que si no hay acceso de calidad a la tecnología para todos y todas, puede acentuar la exclusión social, en lugar de contribuir a la inclusión de niños y niñas.

Por tal motivo, el representante adjunto de Unicef, agrega que para evitar el aumento de la exclusión se necesita acceso universal de calidad, equipamiento y alfabetización digital. También se requiere generar contenidos en idiomas minoritarios para que los niños y niñas puedan educarse en su propio idioma y esa es una tarea para el Gobierno, el sector privado, cooperación internacional y las mismas familias.

El ejemplo de Somalia

Hace dos años el país sufrió una gran sequía que devastó el terreno, forzando a las familias a abandonar sus hogares en el campo con la esperanza de encontrar ayuda en pueblos y ciudades. En este paisaje tradicional, parte de la ayuda viene de la forma más moderna: dinero digital ingresado directamente a los teléfonos de las familias.

El efectivo digital es solo un ejemplo de cómo las TIC se utilizan cada vez más para apoyar a los niños y las familias que viven situaciones de emergencia humanitarias y otras condiciones difíciles. Su impacto se puede ver en muchas esferas: mejorar las comunicaciones, permiten a los trabajadores humanitarios coordinar mejor las respuestas y mantener informadas a las poblaciones afectadas durante las crisis.


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