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MetroMujer por Cris Mendoza/ nuevamujer.com,

No es un tema nuevo, pero tiene que ser hablado una y otra vez. Pero para comenzar a hablar de violencia, tenemos que definirla. Porque no siempre significa golpes.

Una situación violenta también se refiere a un momento “embarazoso” y esto lo vemos de manera cotidiana y común, tan común que hasta lo replicamos.

Scarlett Johansson, Jennifer Lawrence, Kristen Dunst, Anne Hathaway o Emma Stone son nombres que hemos visto circular en páginas XXX o simplemente en el portal de Internet en el que vemos noticias y hasta nuestras propias redes sociales. Ellas han visto expuesta su intimidad y en algunos casos, han sido chantajeadas para que sus imágenes personales no sean publicadas.

En agosto de 2014 salieron a la luz pública fotografías íntimas de actrices en un sitio web, el hecho se conoció como Celebgate. Algunas fueron hackeadas de sus celulares o correos electrónicos, pero también las ha habido expuestas por exparejas. Todo esto habla de una violación a la privacidad de las actrices. De las mujeres. Esto también es violencia.

De la pantalla grande a tu hogar

¿Alguna vez has sentido que tu sexto sentido te alerta a no enviar esa fotografía que tu pareja te ruega mandes? ¿Le has hecho caso? Forzarte de manera “simpática”, aparentemente juguetona o brusca a que envíes una imagen tuya que consideras privada, también es violencia. Así como las bromas subidas de tono, los comentarios hacia tu vestimenta y hasta el conteo de los likes en Facebook que te dan… o das.

“La violencia puede llegar a ser muy sutil. Cosas tan simples como que tu pareja te diga de qué manera vestirte, ‘no te pongas eso, te van a voltear a ver y te pueden faltar al respeto, te lo digo porque te quiero proteger’, o cómo compartarte: ‘no te maquilles tanto’, ‘maquíllate un poco más’, ‘no le hables a tal persona’, ‘no salgas sola’… la violencia va desde este tipo de comentarios aparentemente inofensivos hasta la muerte”, nos comenta la terapeuta familiar Fabiola Bazán.

Que tu pareja intente intimidarte o amenazarte a través de la publicación de imágenes íntimas tuyas, también es violencia.

En 2009 la Unidad Politécnica de Gestión con Perspectiva de Género del Instituto Politécnico Nacional (IPN) realizó un estudio entre más de 14 mil de sus alumnos de bachillerato y universidad para conocer ciertos datos respecto a sus dinámicas de pareja. El resultado fue tan preocupante que se dieron a la tarea de elaborar un parámetro gráfico para que las chicas (y chicos) aprendieran a detectar señales tempranas de violencia en sus relaciones.

El llamado violentómetro se divide por colores tipo semáforo y explica de manera cotidiana indicadores de lo que podría ser violencia. Va de lo menos grave hasta la muerte. Sí, muerte.

¿Dónde nace?

Estos comportamientos, tanto de perpetuarlos como de aceptarlos como cotidianos, no nacen de la noche a la mañana. Nos han sido impuestos por la sociedad mundial, la comunidad a la que pertenecemos y, por supuesto, las familias.

“Un niño repite lo que ve y así va creciendo, pensando que es lo ‘adecuado’. Desgraciadamente los primeros signos no se toman en cuenta, porque se disfrazan en ‘protección’, en ‘juego’, pero como dice el violentómetro: aumentará”, comenta Bazán.

Datos de Promundo, The Man Box: A Stody on Being a Young Man in the US, UK and Mexico, realizado en 2017 reveló puntos interesantes sobre lo que se espera de ser hombre actualmente. “Casi la mitad de los encuestados piensa que los hombres deben solucionar sus problemas sin pedir ayuda y que deben actuar “fuertes” incluso si sienten miedo.

Los hombres aprenden que son los “machos”, que ellos llevan el control y que sus emociones (a menos que sean las violentas, las de poder, que son las validadas), no cuentan. Hombres frustrados, reprimidos y educados de manera machista andan por las calles y por las redes sociales.

¿Y qué se puede hacer cuando empieza a parpadear el volentómetro de tu vida? “Primero detectarlo, reconocerlo y aceptarlo, lo cual ya es difícil,” comenta la especialista. “Que digas ‘eso es violencia, no es jueguito ni protección y me hace sentir mal, no me gusta cuando me trata así; cuando hace esto, aquello’. Darte cuenta que eso atenta contra tu integridad. Y luego buscar ayuda. Quizás el segundo paso sea contárselo a alguien de mucha confianza. Buscar una red de apoyo es bien importante, sin embargo es necesario contar con el acompañamiento y asesoría de un especialista.

¿Y ellos? Es cierto que la mayoría de las víctimas son mujeres, pero también hay hombres violentados por otros hombres y por mujeres.

Un amigo, un familiar te puede escuchar, pero un especialista trabajará contigo la manera cómo salir de esa relación, a darte cuenta de porqué sigues ahí y qué puedes hacer para solucionarlo. Lo más probable es que haya una historia anterior de malas relaciones y no necesariamente de la infancia. Creo que lo más importante en los casos de violencia es ayudar a la persona a trabajar su autoestima, autoconcepto e independencia y ayudarla a reencuadrar los conceptos que tiene sobre el amor”, finaliza Bazán.

No se puede negar que vivimos en una sociedad violenta y justo porque la violencia comienza en casa, pero desde la educación. ¿Cómo se está educando a los hijos? ¿Qué frases, comportamientos e ideologías seguimos replicando? Es un ejercicio de constancia observación y cuidado. Cada día hay más conciencia al respecto, pero no podemos descuidarnos, en una de esa, el semáforo personal pasa de amarillo a naranja y no hay que permitirlo.

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