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En el artículo de la semana pasada les contaba que el primer paso para llevar una vida financiera sana es el orden y que para ser financieramente ordenados, debemos controlar detalladamente nuestros gastos, no importa el tamaño –sean C$5.00 córdobas o $500.00-, incorporando el hábito de anotarlo todo en el día a día.

¿El segundo? Bueno, el segundo es, además, la base y centro de tu vida financiera: hacer un presupuesto. Sé que esta palabra es odiada y rechazada por la gran mayoría y muchos suelen pensar que es “para gente que tiene mucho dinero”, o “para gente que tiene poco dinero” o “para aquellos que tienen deudas”.. y total que el presupuesto no es para nadie cuando, en realidad, es para todos.

Éste puede ser tan fácil o difícil como vos querrás: al final, sos vos quien lo está haciendo para fijar tus metas. Con cada uno de mis clientes personales, el presupuesto es el primer paso porque para alcanzar cualquier objetivo financiero –ahorrar, salir de deudas, irse de viaje, etc.-, un plan es imprescindible.

Cuando lográs presupuestar correctamente y vivir tu vida ajustándote a ese plan, tres cosas maravillosas pasan:

1. Sabés exactamente dónde se va tu dinero cada mes.
2. Te enfocás en tus necesidades, antes que en tus deseos, dirigiendo tus recursos hacia aquello que te trae mayor felicidad y satisfacción.
3. Controlás tu dinero, en lugar de permitir que éste te controle a vos.

Y aunque los comienzos no son fáciles y probablemente los primeros meses tengás deslices, después de un tiempo lo podrás hacer casi en automático.

¿Cómo se hace?

Tres datos básicos debés conocer: a) cuánto ganás (lo que suele ser fácil cuando tenés un solo ingreso fijo), b)cuánto gastás y c) en qué gastás. El tercer punto es trascendental porque si al armar tu presupuesto te das cuenta que tus ingresos no son suficientes, vas a tener que recortar gastos y para poder hacerlo debés ser capaz de identificar aquellos rubros menos importantes y/o donde estás gastando mucho.

Y hablando de recortes, es necesario ser realistas. Si vos calculás que, por ejemplo, en salidas a comer con tu familia o amigos gastás C$2,500.00 al mes y decidís que a partir de ahora tu nuevo gasto será C$800.00, lo más probable es que no lo logrés. Los recortes se pueden y deben hacer para no gastar más de lo que ganás, pero éstos deben ser realizables, posibles y paulatinos.

No olvidés dejar dinero apartado para el ahorro. Hay muchas razones por las que debemos ahorrar, entre ellas están un fondo de emergencia -nunca se sabe lo que puede pasar-, la prima de una casa, la educación -propia o de los hijos-, y para nuestro “futuro-yo”, el retiro.

Finalmente, hay muchas maneras de llevar un presupuesto. En un cuaderno o libreta, a la antigua; en una hoja de Excel, si sos de los míos y es tu programa favorito; o incluso en un App. Hay muchas en el mercado y la mayoría son gratis.

No permitás que el dinero que tanto trabajo te cuesta ganar se escape de tus manos. Solo armando y siguiendo un presupuesto mensual vas a poder controlar tu dinero y dirigirlo hacia aquello te trae mayor felicidad.

Por Elaine Miranda, Experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática: www.plataconplatica.com


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