MetroMujer, Tendencias por Nueva Mujer,

Cuando pensamos en violencia de género muchos asumimos que solo se limita a las relaciones de pareja o al acoso, pero también transgrede a otras esferas y el momento del parto es una de ellas. Las redes sociales han servido para evidenciar el viacrucis que viven algunas mujeres al momento del parto, gritos, maltrato, procedimientos médicos innecesarios son parte de la violencia obstétrica.

El Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE)  es una organización feminista, cuya misión es lograr una transformación cultural en México a través de la exigencia de justicia reproductiva, dicha asociación ha señalado que la violencia obstétrica puede definirse como: “una forma específica de violencia contra las mujeres que se genera en el ámbito de la atención del embarazo, parto y puerperio en los servicios de salud públicos y privados, y es producto de un entramado multifactorial en donde confluyen la violencia institucional y la violencia de género.

Según los últimos datos emitidos por esta asociación, en México se practican entre 10% y 15% más cesáreas de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, dependiendo la institución este número puede variar, esta situación enciende los focos rojos debido a que la práctica de la cesárea como la única opción cuando hay condiciones para llevar a cabo un parto natural sin el consentimiento expreso e informado de la mujer es uno de los principales retos de las mujeres.

Wadi Covas, doula y educadora perinatal habló para Nueva Mujer sobre este polémico tema y cómo los partos humanizados podrían convertirse en una alternativa ante los problemas que aquejan a la sociedad.

“Yo creo que realmente en la frase de Michel Odent, uno de los médicos obstetra defensores del parto fisiológico con la menor intervención externa, que ‘si cambiamos la forma de nacer, cambiamos el mundo’”.

“Podemos seguir teniendo un parto humanizado en cesárea, se trata de entender que está llegando un ser humano al planeta, cuando tengamos conciencia no importará el lugar, podremos trabajar para traer a un niño con amor, porque ese niño cuyos padres se prepararon para traerlo al mundo, lo más seguro es que criarán a una persona buena. En cuanto tengamos nacimientos en paz, tendremos un mundo en paz”, expresó.

La importancia de la doula

El parto humanizado tiene una figura central que acompaña a la madre en todo momento, se trata de la doula, quien para Wadi Covas, directora del centro holístico Alma Madre, “una doula, se trata de una mujer con todo el poder femenino interno apoyando a otra mujer”.

Contrario a lo que muchos piensan, esta mujer no sustituye al médico o a la partera, situación en la que hay que hacer hincapié. “Es muy importante señalar que una doula no sustituye a un doctor o a una partera, no trabaja sola,  no reemplaza al padre o al acompañante que la persona designe, lo que hace es empoderar a esa persona; la doula y el acompañante se convierten en un equipo que los ayuda a tener un rol activo en el momento del labor de parto”.

“En principio la doula no tiene carácter clínico, no sustituye al médico o la partera. Tiene un espacio para acompañamiento emocional físico activo, es una mujer que te mira a los ojos y te dice: “creo en ti más que tú misma, la doula es la persona que da calma a la mujer que está dando vida”, puntualiza. nuevamujer


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