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Estilo de Vida, Tendencias por Nueva Mujer,

Primero una conexión emocional, para luego luego hacer el amor. Esta es una clásica manera de pensar del orden de los hechos en una pareja. Pero un nuevo estudio afirma que está sucediendo al contrario: El sexo precede al romance entre dos personas.

Una idea muy alocada para muchos, pero confirmada por otros. Expertos aseguran que el deseo sexual ayuda notablemente a generar un fuerte vínculo afectivo entre los dos, algo que los haría una excelente pareja.

Esta investigación fue realizada por psicólogos de la Universidad de Rochester, en Nueva York, y también colaboró el centro de estudios IDC Herzliya en Israel. Ambos análisis concluyeron a través de diversos estudios que la conexión física que hay entre dos personas cuando hacen el amor genera mucha cercanía emocional.

Por otra parte, aseguran que tanto al hombre como a la mujer le pasa lo mismo, ambos intentan conectar con parejas potenciales al estar excitados sexualmente.

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El profesor Gurit Birnbaum afirmó: “Esto es cierto tanto para hombres como para mujeres. El sexo motiva a los seres humanos a conectar entre ellos, sin importar el género”.

“El sexo puede ser el catalizador para una profundización en las conexiones emocionales entre extraños”, agregó.

Así fue el estudio

Los investigadores condujeron cuatro pruebas diferentes para tener una conclusión.

En el primero, los participantes fueron presentados con una potencial pareja del sexo opuesto, a quien conocieron cara a cara. Hombres y mujeres hicieron ‘lip-sync’ (sincronía de labios) con música pre-grabada mientras estaban sentados junto a una persona atractiva que, sin que los participantes lo supieran, también estaba involucrada en el estudio.

Al final, calificaron el deseo que sintieron por ellos. Así, se descubrió que mientas más sintieron deseo, más interacción existió entre uno y otro.

El segundo estudio consistió en el mismo proceso, pero con una actividad distinta: un baile lento. Y en un tercer estudio, hombres y mujeres fueron expuestos a imágenes eróticas (no pornográficas) por treinta milisegundos, los cuales no estaban conscientes de haber visto. y luego discutieron temas interpersonales con una pareja potencial, siendo calificados por sus capacidades de respuesta.

En el cuarto análisis, 50 hombres y 50 mujeres vieron una película erótica, mientras que algunos otros miraron un video neutral acerca de las junglas sudamericanas. Después, se les asignaron parejas y tuvieron que realizar tareas de razonamiento verbal. En el resultado: quienes miraron el material erótico aportaron más interés.


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