La “rosificación” de la cultura femenina comenzó en 1930, cuando los grandes almacenes se dieron cuenta de que podían vender más ropa si se comercializaba de manera diferente la de los niños que la de las niñas. | Fotos: Eva Kis, Cortesía
La “rosificación” de la cultura femenina comenzó en 1930, cuando los grandes almacenes se dieron cuenta de que podían vender más ropa si se comercializaba de manera diferente la de los niños que la de las niñas. | Fotos: Eva Kis, Cortesía

Tendencias por Eva Kis/ Metro World News,

El rosa no fue considerado como “el color de las niñas” hasta 1940. Probablemente esto sorprenda a cualquiera que haya entrado últimamente a la sección de niñas de una tienda de ropa, pero no solía ser así. “La sociedad determina qué significa el color y la sociedad cambia de opinión”, explica Valerie Steele, directora del Museo en el Fashion Institute of Technology y curadora de una nueva exhibición (y libro), “Pink: The History of a Punk, Pretty, Powerful Color” (Rosa: La historia del punk, lo bonito y un color poderoso).

La amplia exposición muestra cómo varias culturas usan el rosa, los obstáculos que enfrentaron los diseñadores que eligieron trabajar con el color y el papel de los músicos, desde el punk rock hasta artistas del hip-hop, en cómo han cambiado su reputación femenina. Pero, ¿cómo empezó todo? ?

Cómo el rosa se convirtió en “el color de niñas”

El rosa no era un color popular hasta 1700 porque se desvanecía muy rápido. El descubrimiento de brazillium por los exploradores del Nuevo Mundo permitió a los roperos crear tintes más vibrantes y duraderos, y la corte francesa enloqueció por el rosa. En aquel entonces, los hombres y mujeres nobles eran “igualmente decorativos”, como dice Steele, vestidos con todo tipo de vuelos, encajes y diseños florales, con un montón de rosa (y azul para el caso) tanto en la ropa de hombres como de mujeres.

En algún momento, eso cambió. Steele pasó dos años armando la exposición y leyendo todo lo que pudo encontrar en dos idiomas sobre el rosa, pero no pudo precisar de dónde venía la idea de que el rosa era para las niñas y el azul para los niños, solo que se originó en Francia.

El rosa no era un color femenino en todas partes

Este cambio en la costumbre francesa no cruzó el océano Atlántico. En los EE. UU., las tiendas departamentales se dividieron en partes iguales entre las que vendían ropa rosada para niños o niñas. En 1918, una tienda llamada Infants Department recomendó vestir a los niños de rosa, el “color más decidido y más fuerte”, mientras que las niñas debían usar el azul, que es “más delicado y suave”.

Una explicación rebatida viene de dos pinturas de fines de los años 1700 que recorrieron el país en pareja: The Blue Boy, un niño vestido con un jubón azul y pantalones, y Pinkie, una joven con un vestido rosa. Sin embargo, las tiendas departamentales sabían que lo importante era asignar un color a cada género para aumentar las ventas.

Pero el rosa no fue aceptado universalmente como un tono femenino. En la India, los hombres visten de rosa como los hombres en occidente visten de azul marino. En España, el fucsia es un color tradicional para las capas de los matadores. El clero católico en Roma lleva vestimentas rosadas.

1950: se codifica el rosa como una tonalidad femenina

Cuando los hombres volvieron a casa después de la Segunda Guerra Mundial, hubo una intensa presión sobre las esposas para que regresaran a sus hogares. “Necesitaban que todos pensaran de la manera correcta”, dice Steele. “Se alentó a las mujeres a ponerse en contacto con su lado femenino”.

Eso funcionó durante un par de décadas, pero luego el movimiento de contracultura se reapropió del rosa. Los punks lo adoptaron en los años 70. En la década de los 80, cuando las mujeres se abrían camino a las salas de juntas, el ‘power suit’ rosa era una forma de demostrar que no eran solo “imitaciones de hombres”.

El rosa volvió a entrar en el mundo de la moda masculina en el siglo XXI, de manera más memorable cuando el rapero de Harlem Cam’ron llegó a la Semana de la Moda de Nueva York del 2002 vestido con su icónico visón rosa. “Provocó un gran alboroto”, dice Steele. “De repente, muchos chicos se empezaron a vestir de rosa. Estábamos viendo el rosa redefinido como un color cool y andrógino en lugar de un color dulce y femenino”.

Por estos días, el rosa es el color de la revolución. En la India, Gulabi Gang avergüenza a los esposos abusivos y a los políticos corruptos usando saris fucsias. Y, por supuesto, está la prenda más emblemática del 2017, el “pussyhat”, usado por legiones de mujeres que protestan en contra las políticas de la administración Trump.

“El rosa asume un papel feminista; está adquiriendo un nuevo significado”, dice Steele. “Estas mujeres están diciendo: ‘No piensas que el rosa es serio porque está asociado con las chicas y las mujeres, pero lo haremos serio’”.

“Pink: The History of a Punk, Pretty, Powerful Color” (Rosa: La historia del punk, lo bonito y un color poderoso) está en exhibición hasta el 5 de enero de 2019 en el Museo en el FIT, 227 W. 27th St. Nueva York, EE.UU. La admisión es gratuita.


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