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Salud, Tendencias por Dayana Alvino / Nueva Mujer,

El cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres de todo el mundo de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. Tan solo en América Latina se diagnostican más de 152.000 casos nuevos de este tipo de cáncer anualmente y aproximadamente 43.000 pacientes mueren a causa de esta enfermedad cada año.

Si bien, las pacientes son las principales afectadas por el diagnóstico cáncer de mama, no son las únicas, sus familiares y, sobre todo, el cuidador primario, también sufren las repercusiones de la enfermedad. De hecho, en ocasiones, son ellos quienes suelen soportar los peores momentos durante el tratamiento de la neoplasia.

El cuidador primario y su importancia

El cuidador primario es aquella persona que atiende en primera instancia las necesidades físicas y emocionales de un enfermo. En las pacientes con cáncer de mama, dicho papel es asumido generalmente por un familiar del género femenino, “ya sea la madre o la hija” indica la doctora Alejandra Platas de la Mora, sicóloga clínica y especialista del Instituto Nacional de Cancerología.

“El hecho de que el cuidador primario sea una mujer obedece a que es el hombre el que está encargado de la parte económica de la familia, entonces no puede dedicarse al 100% al cuidado de la paciente y es ahí cuando aparece una figura que culturalmente se encarga de este tipo de responsabilidades”, explica la experta Platas de la Mora.

La American Cancer Society señala que el cuidador primario “es quien puede que se convierta en la persona que mantenga contacto con el equipo de atención médica, así como quien se encargue de manejar los asuntos con la compañía de seguro médico, de administrar los medicamentos y de ayudar a decidir si un tratamiento es eficaz”.

Pero, también juega un papel emocional vital. Es el cuidador primario, en mucho mayor nivel comparado con otras personas del entorno de la paciente con cáncer de mama, quien la apoya para que su ánimo no decaiga, quien la escucha en sus momentos más tristes y la hace sonreír, esto desde que recibe el diagnóstico y mientras se encuentra en tratamiento.

Síndrome de Desgaste del Cuidador Primario

Ahora bien, la doctora Alejandra Platas de la Mora indica que “dado que el cuidador primario es una persona que está involucrada con el paciente, le genera muchas emociones saber que la salud de una persona que quiere está afectada. Siente estrés, se preocupa desde el momento que recibe el diagnóstico. Por todo esto se ve afectado sicológica, física y socialmente”.

En el momento que se queda a cargo de la paciente con cáncer de mama, el cuidador primario comienza a invertir la mayoría de su tiempo, sino es que todo, en los cuidados de su familiar. Por ende, disminuye sus actividades personales, deja de dormir y alimentarse adecuadamente, entre otras cosas.

Si bien, al principio alterar su vida no resulta un problema para el cuidador primario, con el paso del tiempo “su sueño se ve afectado, se siente más estresado y cansado, y comienza a tener problemas con su salud. Asimismo, estudios científicos demuestran que los cuidadores presentan niveles elevados de ansiedad y depresión”, revela la doctora Platas de la Mora.

/Dreamstime

Es a los seis meses, generalmente, cuando la persona encargada de la paciente de cáncer de mama comienza a presentar una reacción a la sobredemanda. La psicóloga Platas de la Mora revela que “su cuerpo empieza a reaccionar y el cuidador primario se siente muy cansado. Aquí es dónde se presenta el Síndrome de Desgaste del Cuidador”.

“Entre los síntomas más comunes del Síndrome de Desgaste del Cuidador se encuentran el insomnio, la fatiga, depresión y ansiedad. Pero, además el cuidador primario se siente culpable porque realmente está cansado y sobrepasado de la demanda por parte de la paciente”.

Cuidarse para cuidar

El mayor problema con el Síndrome de Desgaste del Cuidador es que a la persona afectada le cuesta mucho trabajo identificar que lo padece y que necesita tiempo para sí misma. Por ello, es importante que desde que alguien decide convertirse en el principal apoyo de una paciente con cáncer de mama reciba la asesoría para saber cómo hacerlo.

“Es recomendable que post diagnóstico, durante todo el tratamiento de la paciente y al finalizarse, el cuidador primario acuda a terapia. También hay grupos de apoyo para cuidadores a los que puede recurrir. En ambas, la persona puede desahogar sus sentimientos y recibir asesoría de cómo cuidar y cuidarse”, indica la doctora Platas de la Mora.

Además de la terapia, el cuidador primario debe cuidarse en todo momento. La mejor recomendación para que evite caer en el desgaste emocional y físico es que invierta tiempo en sí mismo y viva su vida. La especialista del Instituto Nacional de Cancerología asegura que “hacer ejercicio, comer saludablemente, realizar alguna actividad que lo haga feliz y relaje, pero sobre todo descansar, es muy importante para su salud”.

Sin duda el apoyo del cuidador primario para una paciente con cáncer de mama es vital, pero para que pueda hacerlo lo primero es que evite sufrir en silencio y cuide su vida.


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