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MetroMujer, Tendencias por Gisela Hengl/ Facilitadora Certificada del Método The Work,

Puedes pasar mucho tiempo de tu vida preguntándote por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito porque en la vida, tú, yo, tus amigos, tus hijos, tus hermanas, todos estamos destinados a ir cerrando capítulos, pasar la hoja, terminar con etapas de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado, tampoco preguntándonos ¿por qué? Lo que sucedió, ya pasó, quedó atrás. Hay que soltar, hay que desprenderse.

Tampoco podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, tampoco empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Nooooo! ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Por eso es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, ¡cambiar de casa!, romper papeles, vender o regalar libros. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.

En la vida nadie juega con las cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que vivir solo lo que tenemos en el presente.

No esperes que te devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de “quién eres tú”. Suelta el resentimiento, al prender ‘tu televisor’ personal (mente) para darle vueltas al asunto, lo único que consigues es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.

La vida es hacia adelante, nunca hacia atrás. Porque si tú andas por la vida dejando ‘puertas abiertas’, por si acaso pasa algo… nunca podrás desprenderte completamente; ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos, matrimonio, amistades que no clausuras, posibilidades de “regresar” (¿a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. Si puedes enfrentarlos aquí y ahora, ¡hazlo! Si no, déjalos ir, cierra capítulos.

Lo importante es poder dejar ir momentos de la vida que han quedado atrás.

¡Di a ti misma que no!, que no vuelve. Pero no por orgullo ni por soberbia, sino porque tú ya no encajas allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, etcétera. Tú ya no eres la misma que se fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, pasa a la siguiente página, cierra el círculo.

Ni tú serás la misma ni el entorno al que regresas será igual porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.

Cerrar círculos es por tu salud mental, por amor a ti misma des-pren-der lo que ya no está en tu vida. Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, ‘llegaste’ sin ese adhesivo, por lo tanto es ‘costumbre’ vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir, sólo es costumbre, apego, necesidad.

Este año empieza a cerrar ciclos, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacude y suelta.

Hay tantas palabras para significar salud mental y, cualquiera que sea que escojas, te ayudará definitivamente a seguir adelante con tranquilidad y armonía.

Ejercicio para ayudar a cerrar ciclos

1. Primer paso: Identifica
Haz una lista llenando el siguiente espacio en blanco.
Utiliza la frase: No puedo
dejar ir ___________________
(Ejemplo: mi expareja)

Haz la lista en relación a cada una de tus parejas con las que sientes que no has cerrado el círculo y no estás en paz al 100% como sucedió en el inicio, en el final y en todas las experiencias vividas en esta relación.
Por ejemplo: no puedo dejar ir…
Con M. * Que la separación fuera de esta manera.
Con A. * Si solo me hubiera dado otra oportunidad.
Con H. * Pudo haber funcionado

2. Segundo paso: Cuestiona.
Una vez que identificaste la creencia…
Cuestiona tus creencias con una Hoja de “una creencia a la vez”

3. Tercer paso: Escribe.
Una carta de amor y dale la vuelta: que sea hacia a ti y hacia él.


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