En el caso del infarto, el principal es un dolor intenso en el pecho que persiste. |istock
En el caso del infarto, el principal es un dolor intenso en el pecho que persiste. |istock

Salud, Tendencias por Metro World News,

Por supuesto, usted ya debe haber oído hablar de las enfermedades cardiovasculares, que afectan el corazón y los vasos sanguíneos, y debe hasta conocer a alguien que tiene alguna de ellas. A pesar de que existen varias, las más conocidas y que más afectan –y matan– hoy son el infarto de miocardio y el ACV (accidente cerebrovascular). Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte y discapacidad en el mundo.

Para quien no sabe, el ACV y el infarto son la misma enfermedad, pero una ocurre en el cerebro y la otra en el corazón, respectivamente. La causa de ambas es la obstrucción de los vasos en esas regiones, provocada por la acumulación de grasa y (o) coagulación de la sangre.

El cardiólogo e intervencionista Hélio Castello alerta sobre los factores de riesgo –reversibles– que pueden llevar al desarrollo de ellas: estrés, mala alimentación, colesterol alto, obesidad, presión alta, sedentarismo, diabetes (principalmente tipo 2) y tabaquismo.

Pero también existen otros factores: edad, predisposición genética y género –los hombres son más susceptibles.

“El problema de estos tres últimos es que la gente no tiene cómo prevenir, por eso es tan importante cuidarse”, resalta Castello.

El también cardiólogo e intervencionista Marcelo Cantarelli, recomienda que personas con antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares desarrolladas antes de los 60 años de edad busquen un médico especializado antes de los 30 años. Para quienes no traen una predisposición genética, la evaluación puede comenzar a los 35.

“Pero eso puede cambiar si la persona fuma, es obesa, tiene diabetes o hipertensión antes de los 30. Ella ya puede buscar un cardiólogo”, reflexiona.

Las enfermedades cardiovasculares son las que más matan anualmente a nivel mundial. Aprenda a prevenirlas

Porque el riesgo no es solo de morir. Quien sobrevive a un accidente cerebrovascular o infarto puede tener serias secuelas como la pérdida del movimiento en algunas partes del cuerpo o arritmia cardíaca, respectivamente.

“Sin hablar de que una persona que ya ha tenido una enfermedad cardiovascular tiene más posibilidades de tenerla de nuevo”, afirma Castello.

Síntomas y tratamiento

Pero no hay que desesperarse. Las posibilidades de recuperación son grandes, siempre y cuando el tratamiento comience temprano. Cantarelli afirma que si el paciente recibe atención dentro de las primeras tres horas de inicio de los síntomas, esas posibilidades superan el 96%.

“El problema es que las personas pasan horas sintiendo los síntomas sin saber lo que es hasta buscar ayuda”, explica.

Por eso es tan importante aprender a reconocer los síntomas. En el caso del infarto, el principal es un dolor intenso en el pecho que persiste, “si no pasa dentro de 20 minutos, ya es bueno pedir ayuda”. En el caso del ACV, el paciente siente una pérdida de fuerza súbita en uno de los lados del cuerpo y hormigueo en ese lado.

Ayuda de la aspirina: ¿Creencia popular o un hecho?

Hay una creencia popular de que dar una aspirina (ácido acetilsalicílico) a quien está sufriendo un accidente cere-brovascular o un infarto pue-de ser beneficioso. Según el cardiólogo Marcelo Cantarelli, esta no es solo una creencia, sino un hecho médico.

En el caso de un infarto, el procedimiento hospitala-rio prevé, primero, dar un antiagregante plaquetario como la aspirina, es decir, una sustancia que vaya a disolver la obstrucción causante del episodio. También afirma que tomar la aspirina antes de ir al hospital en caso de percepción de los síntomas, adelanta el tratamiento. Pero la dosis debe ser correcta: 300 mg (3 comprimidos de 100 mg).


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