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Tendencias por Paulina Santibañez,

¿Deberíamos sentirnos orgullosas de esto? Por supuesto. ¿Falta todavía un largo camino por recorrer para alcanzar esa meta que llamamos equidad de género? Sin duda.

Lo que comparten las mujeres más poderosas

Si algo distinguía a Margaret Thatcher, quien fue primera ministra del Reino Unido desde 1979 a 1990, era —además de su visión conservadora— su carácter inquebrantable. No por nada la apodaban ‘La Dama de Hierro’.

Thatcher ha sido una de las figuras más poderosas de la historia moderna, pero ¿a costa de qué? Su película biográfica, protagonizada por Meryl Streep, muestra a una mujer que manipulaba su tono de voz para sonar más dura, y que no se permitía reír ni llorar con tal de no mostrar signos de “debilidad”.

Pensemos ahora en Anna Wintour, editora en jefe de la edición estadounidense de la revista Vogue y todo un símbolo del “Woman Power”. Anna es famosa por su personalidad tan fría como el hielo, lo que le ha valido el original apodo “Anna Winter”. Su rol de jefa déspota, demandante, insaciable y malhumorada fue retratado en la película ‘El diablo viste a la moda’. ¿Cómo olvidar a Miranda Presley comportándose como una malvada y sintiéndose cómoda con ello?

“¡Felicidades, eres una ‘mujer alfa’!”
Margaret, Anna y muchas otras mujeres poderosas parecen tener algo en común y no es buena suerte. ¿Será que para llegar a ser una líder respetada en un mundo dominado por los hombres debemos mostrar un carácter de hierro? El mundo parece querernos decir que para llegar lejos debemos pisar a quien se interponga en nuestro paso, ver a otras mujeres como nuestra competencia y quitarlas del camino a como dé lugar. Tenemos que comportarnos como un auténtico ‘macho alfa’, sin dar una sola muestra de vulnerabilidad que pueda interpretarse como debilidad.

Mujer y el poder. Cada vez más féminas ocupan puestos directivos en las empresas; asimismo nuestro género rompe con los estereotipos y se aventura a emprender; ahora es común ver a políticas destacadas, o incluso a mujeres dirigiendo naciones.

De acuerdo con Diana Vázquez, periodista, exdirectora editorial de Terra México y actual consultora para medios de comunicación, este comportamiento de ‘mujer alfa’ es común en sociedades machistas como las latinoamericanas. “El número de mujeres directivas en empresas sigue siendo muy bajo. Las mujeres ganan hasta 30 por ciento menos que los hombres por hacer el mismo trabajo con el mismo nivel de preparación. Ante esta situación no es extraño que una mujer se comporte como un ‘macho alfa’: se siente atada por esta diferencia de género y cree que es el único recurso que tiene para competir con un hombre”, explica.

Daenerys Targaryen representa una mejor fuente de inspiración. Se trata de la reina dulce y sensible de “Game Of Thrones”; un liderazgo que toma su fuerza de las cualidades femeninas y no de la (mala) imitación masculina.

Una dirigente empática, pero firme (Alerta de spoiler de “Game Of Thrones”)
Daenerys Targaryen pasó de estar oprimida por su hermano a ser la “destructora de cadenas” al liberar a esclavos y dirigir un ejército de hombres violentos. ¿Cuál fue la clave para lograr esta transformación?

No fue una déspota ni obligó mediante amenazas a que el ejército se rindiera ante sus pies. Lo que hizo fue simple, pero poderoso: le dio su lugar a las personas. Las hizo sentir integradas y les dio libre albedrío. Al sentirse libres, pudieron razonar y elegirla como su líder. La joven princesa de la casa Targaryen decidió “afrontar la injusticia con justicia” y así se ganó el cariño y admiración de los pueblos que liberó.

“Como una líder nata, supo que el camino era la libertad y no la imposición. No se quedó sentada esperando que la atendieran y que le rindieran pleitesía. Esa sería una posición muy cómoda, y es la que asumen muchos jefes. Saber escuchar es de sabios: te permite mover bien las piezas del tablero. Ella hizo un gran trabajo de estrategia, que comenzó por escuchar a su gente”, añade Vázquez.
Para saber dirigir hay que ensuciarse las manos

Las mujeres tenemos un sinfín de cualidades que nos permiten liderar equipos de manera casi natural. En un momento decisivo de la serie “Game Of Thrones”, Daenerys libera a todo un ejército de esclavos. Les dice:

“Pueden quedarse conmigo; quienes no quieran son libres de irse”. Todos deciden quedarse. “La gente responde más por lealtad que por miedo”, comparte Vázquez. “Si tú eres leal a la gente, ella te responderá igual. Si les infundes miedo, a la primera oportunidad de salir corriendo lo harán. Así es la naturaleza humana”.

Una líder represora y soberbia tendrá a su cargo gente que quiera huir. En cambio, una líder que practique la lealtad, la empatía y la escucha —cualidades que todas las mujeres tenemos de forma natural—, generará vínculos de lealtad y de respeto.

Nueve cualidades que distinguen a una gran líder
Queda claro que una verdadera líder no debería comportarse como una malvada. ¿Qué cualidades debería desarrollar para obtener el respeto de sus colaboradores —y de todos quienes la rodean—? De acuerdo con Diana Vázquez, una verdadera líder.

1 Respeta a sus colaboradores. “Sabe que el respeto en el trabajo se gana trabajando, no gritando”.

2 Integra a su equipo en las decisiones. “No subestima las capacidades de su equipo. Entiende el valor de escuchar sus opiniones y de integrarlas en las decisiones importantes”.

3 Da mérito a su gente cuando las cosas salen bien. “No pretende robarse la cámara y quedarse con el mérito. Sabe que, cuando su equipo brilla, ella brilla también”.

4 Da la cara cuando las cosas salen mal. “Se hace responsable por las fallas en vez de evidenciar al culpable, lo cual provoca que su equipo se sienta respaldado y comprometido. Esto genera vínculos con sus colaboradores”.

5 Sabe explotar las cualidades de su equipo. “Encuentra la mejor versión de cada colaborador. Se toma el tiempo para entender su personalidad y explotarla de la mejor manera”.

6 Evita medir a todos “con la misma vara”. “Sabe que no puede comparar a un colaborador con otro, pues son personas únicas. Entiende que la única comparación posible es la de una persona respecto de sí misma”.

7 Nunca alza la voz. “La gente grita cuando sus argumentos son débiles. Cuando los argumentos son sólidos, no hay por qué gritar. Solo con voz calmada se puede dialogar”.

8 Tiene humildad para recibir retroalimentación. “Los líderes verdaderos agradecen la sinceridad y la retroalimentación constante”.

9 Enseña con paciencia. “En vez de hacer sentir mal, dice ‘Creo que te estas equivocando en esto’ o ‘yo lo haría de esta forma’. Si tienes paciencia para enseñar y aprender de tu gente, la gente se vuelve leal… y tienes equipos que duran”.


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