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Estilo de Vida, Tendencias por EFE,

Las miradas de todos los amantes de las tendencias se centraron, en el penúltimo día de la semana de moda de hombre en París, en Balmain, la firma francesa más multicultural, que hoy quiso recuperar sus raíces parisinas.

Su diseñador, el francés Olivier Rousteing, trató de mostrar una colección personal “que refleje cómo me siento y me visto ahora”, según sus propias palabras.

Difícil, tratándose de la extravagante marca, hablar de una colección que se adapta al día de día de cualquiera: no faltaron las afiladas formas de la casa con hombreras marcadas y exagerados bordados.

Aún así, la paleta de colores fue más discreta, con una clara apuesta por el blanco y el negro además de algunos “total looks” en azul vaquero.

Con estos tonos -el negro es un color extremadamente recurrente en el armario parisino- no se pudo negar el aire de la capital francesa, reino de la moda también para hombre.

Rousteing se reconoció inspirado por el estilo francés que hasta ahora nunca ha definido los límites de Balmain, siempre en contacto con otras culturas, como la latina y la oriental, donde la marca de lujo tiene a buena parte de su público.

En lo que la casa entiende por básicos, encontramos pantalones de pitillo en piel y un sinfín de cazadoras cortas adornadas con exageradas cadenas y abalorios bordados.

También varias chaquetas en ‘tweed’ que recordaron a la prenda por excelencia de otra histórica firma parisina, Chanel.

Balmain presentó igualmente algunos conjuntos femeninos, consistentes en un par de minivestidos ajustados, varios modelos en piel con minifaldas de tutú, como las bailarinas de balet, y algún traje largo de efecto malla y semitransparente.

Mucho más deportiva y adaptada al público masculino en general fue la colección de White Mountaineering, más preocupada por la ropa fácil de llevar que por el lujo de las grandes firmas

Su propuesta para la primavera-verano 2018 se inspiró en los uniformes de trabajo de pintores, carpinteros y deportivas, que trató de reconstruir en una gama de tonos azules, donde el tejido vaquero tomó gran importancia.

Se hicieron notar algunos estampados, como los creados a partir de la caligrafía japonesa, pero también los inspirados en estampados primitivos.

White Mountaineering, que tiene su sede en Japón, apuesta por el diseño, la funcionalidad y la tecnología como sello de identidad tal y como recordó a Efe su director creativo, Yosuke Aizawa.

“He incluido las bandanas y los estampados primitivos inspirándome en el estilo cowboy pero mezclándolo con la cultura moderna, con lo deportivo”, dijo Aizawa.

En esa línea, el cabello se convertía en un peinado indio con un hilo azul dando forma a trenzas, mientras que los zapatos eran completamente futuristas: las sandalias deportivas aparecían con plataforma blanca y cargadas de tiras de velcro.

Destacaron, además de las prendas vaqueras, las parkas en tonos militares y las camisetas básicas con el logo de la firma, así como sudaderas y jerséis de punto para la parte más urbana de la línea.

En esta jornada también fue el turno de Avoc, que supo reinterpretar igualmente los clásicos de hombre con un toque sport y que acababan teniendo un aire de uniforme laboral.

Los abrigos parecían batas de laboratorio, coloreadas de amarillo, blanco o gris, con funcionales y amplios bolsillos; los pantalones eran chinos ajustados en negro o blanco, además de algún modelo más elegante con estampado de cuadros, mientras que en los tops primaban las camisetas básicas de algodón y las camisas de manga corta y ancha.

Avoc se ha sumado a la apuesta de desfiles unisex por lo que se pudieron ver igualmente tendencias de moda femenina, en una línea similar a la de hombre: lo deportivo y lo clásico confluyeron en vestidos largos al estilo de los años 40, modernizados gracias a toques de color flúor y un maquillaje futurista.


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