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Estilo de Vida, Tendencias por Metro Internacional,

Este jueves 16 la Asociación Familia Hoy Nicaragua (AFHN) realizará la conferencia “Claves para educar hijos felices” en el Hotel Barceló Managua.

Esta será dictada por el experto en temas de familia, Cristián Conen, quien es profesor e investigador del Instituto para la Familia de la Universidad de la Sabana en Colombia. Es abogado con un máster en Matrimonio y

Familia y un diplomado internacional en Coaching Familiar.

Metro conversó con él sobre cómo fomentar valores que nos ayuden a educar a los hijos.

¿Cuál es el enfoque correcto de amor hacia los hijos?
Lo mejor que un padre puede hacer por sus hijos es amar a su madre (de los niños) o por lo menos, tener la mejor relación posible entre ellos si es que se encuentran en una situación de separación irreversible. Todo lo demás que los padres pueden dar y hacer por sus hijos, es secundario a lo anterior.

¿Por qué viene a ser lo más importante?

Porque lo esencial para los hijos es respirar, comer y beber del amor de sus padres entre sí. La madurez humana supone el desarrollo de la capacidad de amar y en ese sentido, la familia es el hábitat ecológico espiritual para enseñar a amar desde su mismo testimonio.

¿Qué consejo le daría a los padres que quieren que sus hijos sean perfectos en todo?

La cultura del éxito económico y laboral se filtra muchas veces en la familia y los padres se enfocan en que los hijos sean el número uno en la escuela y en la universidad.  Muchas veces  esto genera graves efectos en la autoestima, salud física, psíquica y social. Si los hijos tienen éxito académico e intelectual, los padres se vuelven ciegos a sus defectos personales. Si queremos una sociedad más humana y una cultura de paz, debemos promover una educación del encuentro, la ayuda, el diálogo y el trabajo en equipo. Esto supone ayudarlos a conocer sus fortalezas y debilidades.

¿Cómo ayudarlos?

El enfoque adecuado es que los padres acompañen a sus hijos en el desarrollo de la mejor versión de sí mismos, aunque sean el número 15 o 22 del aula. El sistema educativo formal tradicional, en general, castiga los errores cuando en realidad, el error genera experiencia y resulta clave en el proceso de aprendizaje y mejora personal.

¿Cómo se debe manejar el tema de la autoridad frente a la educación de los hijos?

Es importante tener una autoridad equilibrada entre la disciplina y la calidez afectiva. En generaciones pasadas, la autoridad era, en general autoritaria, sin diálogo con el hijo y con un déficit de calidez afectiva. Aquel estilo de autoridad podía tener un “éxito” aparente, en la obediencia inmediata del hijo, pero esto generaba una baja autoestima por el déficit de afecto. Obedecer por miedo no es conveniente ni en la familia, ni en el aula, ni en la sociedad civil. Puede generar grandes rebeldías cuando el hijo crezca y cese el miedo. Por otro lado, el estilo de autoridad dominante es más permisivo. Si bien hay calidez afectiva, la autoridad es débil.

Este estilo está generando grandes incapacidades o deficiencias para amar en los hijos y por lo tanto, para ser feliz y hacer feliz a otros.

¿Qué tipo de autoridad se  debe aplicar entonces?

El desafío es vivir una autoridad equilibrada en todo lo referente al desarrollo de la dimensión física, intelectual, afectiva, social y espiritual del hijo. Y al mismo tiempo, debe haber calidez afectiva, adecuada al lenguaje afectivo propio de cada hijo.

Usted habla de amor sólido y líquido entre los jóvenes de hoy. ¿A qué se refiere?

El amor sólido se da en aquella relación en la que sus protagonistas han recibido las herramientas para vivir una relación sostenible y armónica. Desarrollan actitudes, criterios y hábitos que les permiten elegir adecuadamente a su pareja y sanar y restaurar la relación ante los desacuerdos y conflictos normales. Conoce los lenguajes afectivos de la persona amada, se sabe llevar en diversos temperamentos, se comunica en niveles profundos de intimidad espiritual, conoce las claves para mantenerse enamorado y las fases de la maduración del ser. Una relación líquida es, por el contrario, aquella en la que sus miembros no cuentan con ninguna de esas herramientas.

Cristián Conen
Experto en temas de familia, profesor e investigador del Instituto para la Familia de la Universidad de la Sabana (Colombia).

¿Cómo manifiestan los jóvenes esa falta de vínculos sólidos en el amor?

Jóvenes y adultos somos víctimas de la “tragedia educativa”. Es paradójico que el acto de mayor trascendencia en la vida personal y social, que es fundar una familia, demande, en el mejor de los casos, un “cursito” de fin de semana de preparación. La manifestación de esa tragedia es la inestabilidad de las relaciones familiares que, en mi opinión, constituye el problema más grave de la humanidad, por las consecuencias derivadas del desamor. Los científicos de las universidades más prestigiosas como Princeton están corroborando con sus investigaciones que la causa más profunda del problema global del aumento en los jóvenes de la violencia, la delincuencia, las adicciones, la deserción escolar, el fracaso en el estudio, problemas psicológicos y hasta el suicidio, está en la falta de afecto o amor que están padeciendo las nuevas generaciones.

¿Cómo hacer a un hijo feliz?
La felicidad de un hijo será directamente proporcional al desarrollo de su capacidad de amar y servir.

¿Cuál es el rol de los padres para lograrlo?
Los padres y el sistema educativo formal debemos reemplazar la educación de las dos T (temer y tener) por las dos S (ser mejor par servir). Necesitamos realizar una verdadera rebelión educativa donde se cambie el actual foco en las tres I (idioma, informática e internet) por algo que no tuvieron las generaciones pasadas: herramientas para saber amar.

¿Dónde se encuentran esas herramientas?
Si bien el ámbito clave para enseñar a amar es la familia, debemos afrontar la realidad de que muchas familias están rotas o son disfuncionales. Por lo tanto, es preciso complementar la educación familiar con programas científicos y serios en las escuelas y universidades. Es necesario pasar de tener una referencia romántica de la familia, a políticas de estado y privadas que permitan forjar una cultura real basada en la perspectiva de la familia.

¿Qué relación hay entre el amor y la felicidad?
La felicidad humana posible es directamente proporcional al desarrollo de la capacidad de amar en vertical y en horizontal. La felicidad es arraigarse en el amor sólido. metro


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