La vida en el planeta depende del agua, así es que lo más lógico sería que todos nos preocupáramos del uso que hacemos de ese preciado —y casi siempre subvalorado— recurso. Como señaló Jaime Hales en nuestro Dossier Predicciones, “el agua es un tema este año”. Entonces, ¡tomemos conciencia!/Cortesía
La vida en el planeta depende del agua, así es que lo más lógico sería que todos nos preocupáramos del uso que hacemos de ese preciado —y casi siempre subvalorado— recurso. Como señaló Jaime Hales en nuestro Dossier Predicciones, “el agua es un tema este año”. Entonces, ¡tomemos conciencia!/Cortesía

Estilo de Vida, Tendencias por Metro Internacional,

Se estima que para el año 2025, dos tercios de la población mundial vivirá en una zona de estrés hídrico, lo que supone que habitaremos mayoritariamente lugares donde hay más demanda de agua que cantidad disponible. Un tema más que preocupante considerando que se trata de un elemento indispensable para nuestra sobrevivencia. Es por eso que hace un par de años se instaló un concepto que todavía no es tan popular, pero que esperamos tome cada vez más fuerza: la huella hídrica.

Fue el catedrático holandés Arjen Hoekstra quien acuñó el concepto el 2002, y desde entonces se trabaja para extraer datos sobre la huella hídrica en diferentes países. La huella hídrica o huella de agua es el volumen total de agua dulce usado para producir los bienes y servicios en una empresa, o consumidos por un individuo o una comunidad. El uso de agua se mide en el volumen de agua consumida, evaporada o contaminada, ya sea por unidad de tiempo para individuos y comunidades, o por unidad de masa, para empresas.

Se puede calcular para cualquier grupo definido de consumidores –individuos, familias, pueblos, ciudades, provincias, estados o naciones– o productores –organismos públicos, empresas privadas o el sector económico–. Es un indicador geográfico explícito que no sólo muestra volúmenes de uso y contaminación, sino también las ubicaciones. Sin embargo, no proporciona información sobre cómo el agua consumida afecta positiva o negativamente a los recursos locales de agua, los ecosistemas y los medios de subsistencia, pero sí nos ayuda a generar conciencia al respecto.

Según datos de la ONU, entre un 70 y un 80% del agua dulce del planeta se usa para fines agropecuarios; un poco menos del 20% se usa en la industria, y un 6% corresponde al uso doméstico. Como dice Toni Lordeiro en su libro “Consumir menos, vivir mejor”, “no todo es consumo doméstico. La gran mayoría del agua (90%) se gasta en agricultura —riego— e industria. Pero ¿quién compra los tomates y los coches?”. ¿A qué nos referimos con esto? A que los ciudadanos comunes y corrientes no debemos usar estas cifras como excusa para decir que “no tenemos nada que ver con el derroche de agua”. Al contrario; la frase de Lordeiro deja en claro que tenemos mucho que ver, sólo que no de la manera en la que creemos.

La ISO 14.046 fue la primera norma aprobada por la Organización Internacional de Normalización (ISO) sobre Huella Hídrica que establece los principios, requisitos y directrices para una correcta evaluación de la huella hídrica única o individual o como parte de una evaluación ambiental más integral, de productos, procesos y servicios, a partir del Análisis de Ciclo de Vida (ACV).

Impacto del cambio climático

La huella hídrica generada por el hombre y los efectos del cambio climático, son factores que aumentan el estrés hídrico severo y moderado que actualmente sufren 50 países en todo el mundo.

Conversamos con Carlos Estévez, director general de Aguas, organismo gubernamental dependiente del Ministerio de Obras Públicas, quien se refirió a las acciones que se están desarrollando al respecto y los desafíos que vienen. “El crecimiento económico, demográfico y el cambio climático generan problemas de estrés hídrico. Organismos internacionales del agua como la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), recomiendan mejorar la capacidad de gestión de los recursos hídricos y, en consecuencia, saber hacer más con menos. Para este propósito la huella hídrica puede ser una herramienta muy útil, ya que permite tomar conciencia de cuál es la cantidad de agua que existe detrás de un proceso productivo, ya sea de una de taza de café, un kilo de carne o una barra de chocolate”.

La Dirección General de Aguas encargó un estudio sobre huella hídrica en sectores prioritarios de la cuenca del río Rapel, con el apoyo de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), el cual fue ejecutado por Fundación Chile con el soporte de Water Footprint Network y la WWF. Ello, con el propósito de tener un diagnóstico, indicadores y metodologías que puedan ser de utilidad para dicha cuenca.

“Naturalmente, la herramienta de huella hídrica no basta por sí sola. Así como no bastan ciertas inversiones por sí solas o ciertas reformas por sí solas, sino que se requiere una mirada en conjunto y una gestión acorde que debe ser recibida e integrada por todos los actores del agua y para eso estamos trabajando”.

Por su parte, Claudia Galleguillos, líder de sustentabilidad de Fundación Chile –organización que ejecutó el estudio de la cuenca de Rapel– explica que han utilizado la huella hídrica como una herramienta que permite generar información clave para la planificación del recurso hídrico a futuro, “dado que entrega antecedentes que permiten evaluar el consumo de agua, el impacto generado y las oportunidades de mejora y uso más eficiente del recurso”.

Chile está considerado dentro de los 30 países que tendrán mayor riesgo hídrico al año 2025 (Instituto de Recursos Mundiales, 2015), por lo que el desafío para el sector productivo es cómo sostener su propio negocio en el tiempo con menos agua disponible. Mirar y reconocer a quiénes comparten el uso del agua en un mismo territorio es fundamental en este ejercicio, “ya que si bien los intereses de cada sector pueden ser diversos, los problemas muchas veces resultan comunes, en particular en un contexto de escasez de recursos hídricos”, sostiene Galleguillos.

Lo importante es que respecto a este tema todos podemos aportar. El primer paso es tomar conciencia de la situación hídrica que enfrentamos como país, donde se requiere del aporte de todos para adaptarnos a nuevas condiciones en el futuro. Podemos disminuir el consumo de agua domiciliaria, preocupándonos de no dejar llaves corriendo más de lo necesario, disminuir el volumen de las descargas del WC utilizando aquellos que hoy tienen doble descarga, darnos duchas cortas por sobre baños de tina (una ducha de 10 minutos consume 130 litros de agua), lavar las verduras en tiestos y aprovechar esa agua, por ejemplo, para riego o lavado de loza, entre otras. De hecho, en las diversas mediciones realizadas se ha podido comprobar que el riego (jardines, plazas, cultivos) es un gran consumidor, por lo cual reducir la cantidad de agua que se usa con este fin puede significar un ahorro interesante para una familia. De hecho, ¿por qué no tener en nuestros jardines flora y árboles nativos, que requieren poca agua, en vez de extensos prados y especies propias de otros climas?

Los Glaciares

Conversamos también con el director de Greenpeace en Chile, Matías Asun, quien nos manifestó sus preocupaciones y la importancia de destacar y concebir estos temas como parte relevante de la opinión pública: “Los sectores que más agua gastan en Chile, la agricultura y la minería, recién hace algunos años están incorporando el tema de la huella hídrica y de la importancia del ahorro y la eficiencia hídrica como prácticas necesarias. Las cifras indican que en minería se podría ahorrar entre un 30 y un 40% en ciertos procesos productivos. En el caso de la agricultura, la tecnificación podría permitir dosificar las cuotas de agua, utilizándose ‘el agua justa'”.

Estas acciones recientes contrastan con el valor que están teniendo los productos verdes y ambientalmente amigables en el marco del consumo, “fundamentalmente en industrias como la textil y de belleza, porque hoy la cuestión ambiental se ha vuelto una característica deseable. Ya no sólo es importante el buen trato con animales, sino la reducción de la huella de carbono y la cantidad de agua que se utiliza productivamente. Por ello diría que hay más valor y relevancia respecto al tema en el ámbito de consumo que en el empresarial, donde además la normativa de agua hoy no favorece un ahorro a priori. Es más bien la escasez y el cambio climático lo que está generando una transformación productiva”.

Greenpeace es la organización que está tras la campaña República Glaciar, que exige una ley de protección de los glaciares y por la que más de 250 mil personas en Chile adhirieron con su firma. “Hoy los glaciares son afectados por el cambio climático, pero acá tenemos una tasa récord causada fundamentalmente por proyectos mineros, por ello para protegerlos queda en evidencia que se deben modificar las prácticas mineras, lo que hasta ahora no se ha considerado como prioridad. Hoy es más bien un tema de la agenda ciudadana, que es la que ha presionado a las empresas para tener prácticas de eficiencia, en este caso hídricas”.

Esto ha obligado a la institucionalidad a garantizar y fiscalizar mejor el uso de los recursos hídricos, “pero es algo que recién empieza, aún no hay un acuerdo formalizado de reducción del uso de agua y su impacto. En general aún se cree que el agua es un recurso abundante, nos falta más preocupación por el límite del uso de los recursos naturales, a pesar de los informes que señalan que la situación es cada vez más crítica”, enfatiza Asun.

Cuánta agua dulce se requiere para producir:

1 litro de vino 818 litros de agua
1 kilo de queso 2.150 litros de agua
1 kilo de pan 642 litros de agua
1 kilo de carne 5.988 litros de agua

* En Chile, el 76% de nuestra superficie está afectada por sequía, desertificación y suelo degradado, donde vive el 65% de la población (Estrategia y Plan Nacional 2016-2030).
* Actualmente tenemos un déficit de agua de 82,6 m3/s, el que aumentará a 149 m3/s al año 2025 (Política Nacional para los Recursos Hídricos 2015).
* Estamos entre los 10 países con mayor gasto asociado a desastres. De los US$3.100 millones, un 45% se destina a escasez hídrica (ONU, 2016).
* En www.suizagua.org podrás encontrar información acerca de la huella hídrica, incluyendo el “Manual de Aplicación para Evaluación de Huella Hídrica acorde a la Norma ISO 14.046” y el “Manual de Buenas Prácticas del proyecto Suizagua Andina Chile”.
* “Escenarios Hídricos 2030” es un espacio colectivo que invita a mirar y construir el futuro del agua en Chile, buscando contribuir a dar seguridad y sustentabilidad del recurso, como aporte a la discusión nacional y la formulación de políticas públicas, identificando los riesgos y oportunidades para los diferentes sectores. Esta iniciativa utilizará la Huella Hídrica para determinar los consumos de agua por diferentes usuarios en las regiones de Chile (www.escenarioshidricos.cl).


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