Imagen referencial. Internet/Metro
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Opinión por Elaine Miranda,

Si alguna vez has comido queso cottage, sabrás que es un queso bajo en grasa y medio jugosito. A muchas personas que están en planes de reducción de peso se los recomiendan precisamente por esto.

Pues bien, resulta que estoy leyendo uno de los mejores libros sobre negocios que he leído en los últimos 2 años y me encontré con esta expresión. A continuación, te pongo en contexto para que comprendás:

El libro es “Good to great” de Jim Collins y esta analogía de “exprimir tu queso cottage” viene de un atleta de clase mundial llamado Dave Scott, quien ganó el Triatlón Ironman de Hawai, nada más y nada menos que seis veces.

Para entrenar, DIARIAMENTE Scott hacía 75 millas en bicicleta, nadaba 20.000 metros y corría 17 millas. Él no tenía problemas de peso, pero estaba convencido que una dieta baja en grasa y alta en carbohidratos le daría ventaja sobre otros.

Así que este súper atleta que quemaba al menos 5.000 calorías al día entrenando, se tomaba el tiempo de exprimirle la grasita a su queso cottage. Ahora, no hay evidencia alguna que él realmente necesitara exprimir su queso cottage para ganar el Ironman, pero ese no es el punto de la historia.

El punto es que hacerlo era simplemente un pequeño paso más que lo ayudaba a lograr su objetivo. Un pequeño paso que, sumado a TODO lo demás que estaba haciendo —el entrenamiento, la dieta, etc.— le ayudaban a crear un programa consistente de super disciplina.

Quizá estés pensando que muy interesante todo esto, pero que nada tiene que ver porque no sos un súper atleta, no te gusta el queso cottage y menos estás pensando hacer un Ironman. Pero ese no es el punto.

Conocer esa historia me hizo pensar inmediatamente en nosotros, viles mortales que no corremos Ironmans ni entrenamos de esa manera, y las cosas que estamos dispuestos a hacer —o no hacer— para lograrlo.

¿Cuántas veces has querido ahorrar, invertir, salir de deudas o simplemente llegar a fin de mes con paz y tranquilidad? Un paso esencial para todo eso es el control y reducción de los gastos. Curiosamente, la mayoría está bastante dispuesta a recortar aquello grande, fijo y evidente. Pero le cuesta o no ve necesario irse a los detalles: a exprimir el queso cottage.

Tanto en asesorías personales, como en charlas y talleres, constantemente veo personas que deben reducir sus gastos y les cuesta un mundo irse a lo pequeño. Por ejemplo:

• Pueden buscar una casa más barata para rentar, pero no despertarse más temprano para tomar el bus (que tienen presupuestado) en lugar del taxi que los está sacando de presupuesto.
• Pueden pedir al banco que les consolide la deuda para no sentirse tan ahogados, pero no pueden cancelar la membresía de Spotify Premium que pagan.
• Pueden dejar ir a la asistente del hogar, pero no pueden llevar a su hijo adolescente a una barbería común, en lugar del salón de belleza más caro.

Y puedo seguir. Pero, de nuevo, ese no es el punto. El post de hoy es solo para que analicemos nuestro comportamiento y hasta dónde estamos dispuestos a hacer lo necesario para lograr lo que queremos. Aplica para las finanzas… pero, ciertamente, aplica también para muchos otros aspectos de la vida.

Así que, ¿qué cosas quéres realmente conseguir? ¿Hasta dónde estás dispuesto a ir para lograrlo? ¿Estás dispuesto a exprimir tu queso cottage? ¿Qué tanto?

Elaine Miranda es experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática.


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