Imagen referencial. Archivo/Metro
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Opinión por Elaine Miranda,

Hace unos días una chica me preguntó cómo comenzaba a hacer un presupuesto ahora que, con su primer trabajo, tendría ingresos. Y es que una de las interrogantes que tenía y he visto en muchísimos casos de jóvenes universitarios o recién egresados y que viven en casa de sus padres es: “No tengo gastos”. ¡Falso! Todos tenemos gastos.

Lo que pasa es que quizás no los hayás cuantificado porque hasta este momento tus papás cubrían todo y es difícil darse cuenta de lo que cuestan las cosas hasta que le toca a uno sudar el salario y pagar billete sobre billete.

Lo bueno de todo esto es que ella se está preocupando por su vida financiera justamente con el primer salario, ¿te imaginás dónde estaríamos si todos comenzáramos así? Unas finanzas saludables se basan, no en el ingreso, sino en la creación de buenos hábitos —algo que sé ella entiende muy bien— por lo que, si comienza desde ya, aun con un salario bajo, podrá mantenerlos cuando gane más y más.

Cómo organizar tus finanzas con tu primer trabajo

Y ahora sí: ¿Cómo hace una chavala para crear buenos hábitos financieros, organizar sus finanzas y estirar su primer salario? Acá el paso a paso.

1. Dale orden a ese dinero. ¿Y sabés cómo se hace eso? Con un presupuesto. Empezá con el pie derecho eliminando ese tabú que hay alrededor de esa palabra y ¡hacelo cada mes!

Al estar comenzando y no tener grandes responsabilidades, la cantidad de rubros de gastos será pequeña y, por lo tanto, fácil de seguir.

Uno de los errores es pensar que el presupuesto es solo para los “gastos de adulto responsable”. Por ejemplo: la renta, el agua, la luz, la comida, etc., y si vivo con mis papás, pues no hay nada que presupuestar.

En realidad, el presupuesto es para todo: para lo importante, lo necesario, lo superficial, lo banal y lo innecesario. Al final, no es más un plan para tu dinero y cada quien decide cómo y en qué lo quiere usar.

Si tus papás no te piden que pagués nada en la casa, bien podrías ofrecerte a pagar al menos un recibo, para ir creando esa responsabilidad. Si no, de todas formas hay que pensar y presupuestar el resto de tus gastos.

¿Cómo hacerlo?
• Con una libreta: aplica si sos old school y antitecnología.
• Con un Excel: sobre todo si estás acostumbrado a este programa.
• Con un App: hay varias en el mercado que son fáciles de usar y gratuitas.

2. Cumplí lo que te proponés.

Una de las razones por las que el presupuesto no funciona a tantas personas es porque no siguen lo que planean.
Así que una vez tengás tu presupuesto armado y ajustado a tu vida, seguilo. La mejor manera de hacer esto es en dos pasos:
1. Antes de gastar, fijate cuánto dijiste que ibas a gastar. Por esto tu presupuesto siempre debe estar a la mano.
2. Una vez gastaste, anotá ese gasto al lado de lo que presupuestaste y así vas llevando tu control.

3. Ahorrá, al menos el 10%.

Si no tenés mayores responsabilidades y no tenés que aportar nada en tu casa, es el momento PERFECTO para comenzar a crearte este hábito y engordar a tu chanchito.

En dependencia del resto de gastos que tengás, bien podrías apuntar a ahorrar un 25% de tus ingresos. ¿Para qué tanto?
• Para tener en caso de una emergencia y no tener que recurrir a mamá y papá.
• Para pensar desde YA en tu viejito interior. De verdad, llega más pronto de lo que parece.
• Para tus sueños: para comprarte el celular “X” fulano de tal; para irte al viaje soñado por Europa; o para mudarte de tu casa y alcanzar la independencia que buscás.

4. Y si es posible, invertí / emprendé / generá.

Nunca voy a olvidar cuando estaba en la Universidad y la coordinadora de la carrera, que nos dio una clase de análisis financiero, nos decía:

“Este es el momento para que se lancen a emprender, a invertir. No tienen grandes responsabilidades, por lo que si quiebran, lo peor que les puede pasar es quedarse viviendo en casa de mamá y papá.”

¡Cuánta razón tenía! Ya cuando uno tiene cuentas que pagar e hijos que mantener, la cosa es más difícil, el miedo es mayor y el dinero disponible mucho menor.

Así que el momento es ahora. Si no te va como pensabas, al menos te quedarán lecciones invaluables que te servirán para lanzarte después o como simples aprendizajes para toda tu vida.

5. No caigás en típicos errores. Si me dedicara a hablar de errores financieros, podría pasar horas en ese tema.

Ahorita, con tu primer salario, tenés la oportunidad de comenzar desde cero y hacerlo bien.

Sé que cuesta, pero sí es posible aprender de los errores de otros.

Lo más importante de todo esto es que siempre mantengás presente que tus finanzas son personales y que para sacarle el jugo al dinero debés comenzar por conocerte. Solo así podrás usar tu dinero en aquello que más te importa (independientemente de lo que dicte la moda y los acechos del bombardeo publicitario) y sentir que cada mes le sacás el jugo.

¿Conocés a jóvenes que están por comenzar a ganar dinero? ¡Compartiles este artículo para que comiencen con el pie derecho!

Elaine Miranda es experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática.


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