Foto: Cortesía
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Opinión por Elaine Miranda,

La semana pasada te contaba cómo a mi hermanito se le había ocurrido la brillante idea de ahorrar parte de su salario, comprándose un juego de play. Su idea era que el famoso juego lo iba a mantener alejado de las calles, ¡brillante!.

Como sabrás, son muchísimos los casos en que nos autoengañamos, nos ponemos excusas y nos convertimos en nuestros peores enemigos financieros. Todo con el fin de gastar en lo que queremos.

Pero también es cierto que existen maneras de que esta premisa de gastar para ahorrar funcione. Así que acá te traigo 5 buenos ejemplos.

1. Sacar más dinero para la prima

¿Alguna vez has visto esos anuncios que en ocasiones hacen los concesionarios de autos ofreciendo primas muy muy muy bajas? Sí, sé que son muy tentadoras, sobre todo cuando las emparejan con un “empiece a pagar en X meses” y vos casi sentiste que te estaban regalando el carro.

La realidad es que entre más baja sea la prima y más largo el plazo, más vas a terminar pagando vos en intereses. Lo mismo aplica para la prima de tu casa.

Esos cientos de dólares que sentís “gastar de más”, hoy son un verdadero ahorro a largo plazo.

2. Invertir en amplia cobertura

Los seguros no son un gasto, son una inversión. Reconozco que hay muchísima desconfianza en esta industria, pero un seguro bien comprado, que cubra lo que vos realmente necesitás puede ahorrarte miles en caso de un siniestro.

Y para muestra un botón. Recientemente mi maternidad me hizo correr por un seguro de vida. Unos US$300 al año dejarían a mi bebé asegurado por US$250.000 en caso que muriera. ¿Ves? Sale dinero para recibir más dinero después. Lo mismo aplica con todos los seguros.

Mega Millions fue creado en 2002. Foto: Cortesía

Imagen referencial. Archivo/Metro

Este es uno de los pocos rubros del presupuesto donde siempre recomiendo dar más, no escatimar.

3. Realizar mantenimientos

En general, a los latinos no se nos da eso de andar cuidando las cosas y dándoles el mantenimiento que necesitan. Pareciera que la mentalidad es “si no está dañado, no lo toquemos”. Incluso lo aplicamos a nuestro cuerpo: ¿cuántos realmente nos hacemos el famoso chequeo médico anual o la recomendada limpieza dental?

En el caso de tu carro, por más emocionante que sea salir manejando tu auto oliendo a nuevo, no olvidés leer bien el manual de usuario y estar al tanto de todos los mantenimientos que le tocan y cuándo.

Lo mismo aplica con casas, muebles, equipos y demás.

4. Hacer compras grandes de calidad

Cuando de compras grandes se trata, puede ser tentador intentar ahorrar yéndose por una marca más barata. Sin embargo, esos US$100 que quizá te estás ahorrando te pueden salir carísimos si la calidad no es buena y se daña.

Me ha tocado ver varios casos en los que las personas se empeñan en reparar y reparar y volver a reparar. En casos así, hace más sentido gastar un poco más en un producto de calidad. No tiene que ser la marca más reconocida. Solo hacé una buena investigación de mercado para tener seguridad sobre lo que se está comprando.

5. Abastecerse

Recientemente aprendí a fijarme en las mesas donde tienen descuentos especiales por productos que ya están por terminarse o vencerse.

Ahora cada vez que veo un artículo que uso cotidianamente, me abastezco. Sobre todo cuando son productos no perecederos. Y es que ahorrar unos cuantos centavos de dólar por un artículo puede no sonar a mucho, pero cuando lo multiplicás por varios productos, varias veces al año, el monto ya es un ahorro significativo.

Solo asegurate que sean artículos que más utiliza tu familia para que el almacenamiento y los desechos no se conviertan en un problema.

Último mensaje

Las finanzas personales son, bueno, personales. Y, por tanto, más allá del consejo como tal, lo importante es que lo apliqués a tu vida y sepás con certeza que será un mecanismo para ahorrar y no para gastar.

Elaine miranda. Experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática


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