Imagen de referencia / Cortesía
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Opinión por Elaine Miranda,

Mi Juancho, mi hermanito bebé, el mismo que en marzo del año pasado se fue a estudiar a Canadá ahora tiene su primer trabajo. Y yo no podría estar más orgullosa de él.

Como es de imaginar, los consejos financieros no podían faltar.

Agradecé
Que tenés un trabajo y la oportunidad no solo de ganar dinero, sino también de aprender. Que eso es, a fin de cuentas, lo más importante.
Como bien decía mi suegro: “Ni siquiera te deberían de pagar, a estas alturas vos deberías de estar pagando por aprender”.

Da lo mejor de vos
Dar lo mejor es un hábito, una forma de ser. La mediocridad o la excelencia se llevan a todas partes. Y si te acostumbrás a dar solo lo necesario en este primer trabajo, lo más probable es que te acostumbrés, lo convirtás en un hábito y forme parte de quien sos en todos y cada uno de las próximas chambas: así sean unos que tomés en serio y realmente te gusten.

Ordenate
Ordená tu tiempo y tu dinero. Ahora que trabajás, estudiar no es tu única responsabilidad… pero sí sigue siendo la principal.

Aunque debés dar lo mejor en tu trabajo, no se vale descuidar los estudios porque lo que aprendás ahí es lo que te dará de comer en el futuro.

Lo mismo aplica para el dinero. Ahora no solo contás con el dinero de papá y mamá, sino con ingresos adicionales mensualmente. ¿Ya sabés qué vas a hacer con ese dinero? Y si tu respuesta es: “pues gastarlo”, seguí leyendo los cinco puntos que siguen. Son especiales para vos y para esas respuestas que ya sé rondan tu cabeza.

Ahorrá

El ahorro no es un asunto de monto, es un tema de Há-bi-to. Si vos lográs acostumbrarte a ahorrar X porcentaje de cada pago ahorita que ganás poquito, podrás mantener ese ritmo a medida vayás ganando más.

/Agencias

¿Cuánto? Si en condiciones regulares se recomienda ahorrar el 10%, en TUS condiciones de joven mantenido, deberías aspirar a separar el 25%. A fin de cuentas, hace unas semanas no tenías nada de ese dinero, ¿no es así?

Date gustos…

… pero que valgan la pena. Es decir no solo productos en que satisfagan tu gratificación instantánea, sino cosas y experiencias que te llenen a largo plazo.
Ahorrar es importante, pero uno también trabaja para divertirse, para darse gustos y para cumplir sueños. Especialmente cuando no tenés mayores responsabilidades.

Viajá

¡Conocé el mundo! Sonará como cuento de abuelita, pero cuando la gente mayor te dice “aprovechá estos años para ____, porque después es más difícil” tienen toda la razón. No solo es una frase cliché más.

Aprovechá el dinero ganado y ahorrado, así como las vacaciones largas de varios meses (que nunca más tendrás) para deleitarte con los maravillosos paisajes y maneras de vivir de tantas personas diferentes a vos.

Pensá en tu Juancho interior

Sí, ese viejito que ves lejano, pero que cada día está más cerca necesita de tu trabajo y de tu dinero. La matemática es bastante sencilla y no tenés que ser un genio para entenderla: entre antes comencés a separar un poquito para ese viejito que llevás dentro, menor será la cantidad que te toque separa mes a mes.

Y, de nuevo, es un hábito. Parte del dinero que ganás hoy debe ser para el Juancho de hoy, pero otra parte debe ser para tu Juancho de mañana.

Elaine miranda. Experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática


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