Foto: Cortesía
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Opinión por Elaine Miranda,

Si contestaste que en la bolsa de valores o bienes raíces, te equivocaste. La respuesta correcta es: con los pequeños negocios.  Nicaragua no es un mercado fácil para conseguir trabajo –yo, por ejemplo, pasé nueve meses desempleada después de renunciar a mi primer trabajo hace varios años ya-, por lo que empezar un pequeño negocio puede resultar una buena idea. Además de autoemplearte, podés ayudar al desarrollo económico del país, generando empleos para otros nicaragüenses.

A continuación te presento las tres maneras en que podés convertirte en empresario, y las implicaciones de cada una.

Iniciá tu propia empresa

Cuando nos hablan de emprender, es la primera opción que se nos viene a la mente y generalmente es vista como la opción más riesgosa de inversión en negocio. Considerá primero qué habilidades y experiencia tenés que podás usar en tu negocio, y esto disminuirá tu riesgo de fracaso.  No  necesitás una idea o invención “fuera de este mundo”, muchos negocios exitosos son productos o servicios comunes y corrientes como: tintorerías, restaurantes, imprentas, etc.

Tenés que dedicarle tiempo y trabajo. Aunque, al principio podés trabajar en él medio tiempo, la mayoría termina haciéndolo  tiempo completo.

Mientras identifiqués tu competencia y ofrezcás un buen servicio a un precio razonable, el principal riesgo viene de no hacer un buen trabajo con la promoción de lo que se ofrece. Si podés promover tus habilidades, tenés la mitad del trabajo hecho.

Comprá un negocio establecido

Si no tenés un producto o servicio específico que querrás vender, pero sos bueno para manejar y mejorar las operaciones de una compañía, comprar un negocio pequeño puede ser una buena opción. Sin embargo, tomá en cuenta que tal vez necesités asesores financieros y legales para analizar la empresa, revisar estados financieros y hacer un contrato, así como más capital para comprar una compañía establecida .

Si no te gusta tomar decisiones difíciles, despedir gente que no cumpla con su trabajo y forzar a los empleados a que cambien la manera de hacer las cosas, probablemente comprar un negocio ya establecido no sea para vos. Por último, no olvidés que el negocio puede estar en venta por algo —puede que no sea muy rentable, puede estar en decadencia o puede que en general sea una pesadilla manejarlo.

Invertí en el negocio de alguien más

Si sos el tipo de persona que te gusta la idea de beneficiarte del éxito de un negocio, pero no querés pasar por los dolores de cabeza de ser el responsable de manejar la compañía, esta opción puede ser para vos. Aunque este camino puede parecer fácil, muy poca gente tiene lo que se necesita para ser inversionista en los negocios de alguien más. La razón: No es fácil encontrar y analizar oportunidades.

Las mejores empresas privadas que buscan inversionistas, por lo general no lo publican. En su lugar, encuentran posibles inversionistas a través de sus propios amigos o contactos; por lo que si te interesa esta opción podés averiguar con tus propios conocidos si alguien está buscando un inversionista.

Finalmente, mientras reflexionás sobre los riesgos de iniciar un negocio, considerá los riesgos de quedarte en un trabajo que no disfrutás y no te satisface. Si nunca te arriesgás, podés arrepentirte de no haber seguido tus sueños.

Experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática.


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