Foto: Cortesía
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Opinión por Elaine Miranda,

Ahorrar varios meses en gastos de manutención para un fondo de emergencia puede ser intimidante, especialmente cuando parece que todo tu efectivo disponible ya se va en otros gastos cada mes.

Dada la situación que hemos estado viviendo en Nicaragua las últimas semanas, incontables mensajes me han llegado preguntado “qué hacer”.

Y sé que una de las cosas que más quisiéramos es tener ese colchón que llevamos tiempo postergando porque sentimos que habrá tiempo para eso y hay gastos u otras metas de ahorro que apremian.

Querer rellenar completamente tu paraguas ya es prácticamente imposible, pero sí hay algunas medidas que podemos tomar para echarle la vaca al chancho y tratar de estar preparados lo mejor posible.

¿Cómo armar tu fondo de emergencia en crisis?

1. Es al suave, día a día

Ahorrar no es solo una acción un día, en un momento, es todo un cambio de hábito y cultura: es convertirte en una persona ahorradora.

De nada sirve intentar ahorrar el 50% de tus ingresos hoy, si el siguiente no vas a ahorrar nada. Es importante comenzar hoy, pero hacerlo constante y con montos realistas. Ojo, también con pecar del positivo ahorrador, separar dinero de más, darte cuenta que no podés vivir con el restante y luego terminar por vaciar tu chanchito.

2. Elegí algo… y cortalo

En circunstancias más normales siempre recomiendo no hacer cambios bruscos y más bien buscar cómo recortar de a poquito en muchos rubros diferentes, pues estamos hablando de cambios de hábitos.

Pero si querés un fondo de emergencia en un 2×3 necesitamos medidas más extremas.

Así que elegí al menos un rubro y volátelo. Por ejemplo: si todos los días pedís una comida de C$100 a tu trabajo, proponete llevarla desde tu casa. Para algunos eso es un ahorro inmediato de C$100 diarios que pueden ir a tu fondo, para otros implicará un ahorro menor, por el costo de los ingredientes… pero siempre es un ahorro.

3. Hacete la tarea fácil

Una manera de evitar la tentación de gastar y cumplir con tu meta de ahorro es a través de ahorros en automático.

¿Cómo funciona esto? Sencillo. Hablás con tu banco (donde te pagan) y le decís que a partir de “x” fecha, te va debitar “x” monto, durante “x” tiempo. Pum: estás ahorrando en automático y no tenés opción.

4. Que la deuda no te interrumpa

Muchos viven con cierto nivel de deudas. Pero si continuás esperando hasta salir de deudas para armar tu colchón, la crisis te va a alcanzar sin un peso en la bolsa.

Analizá el tipo de deuda y la tasa de interés que estás pagando. Si estás con un prestamista, a quien le pagás 20%-30% mensual, definitivamente urge salir de esta deuda y el ahorro no te servirá de mucho.

Pero si hablás de deudas con tasas más bajas, como las que pagás por una casa, o un carro, se pueden hacer ambas cosas al mismo tiempo.

5. Ahora… a echarle más

Una vez hayás llegado a tu meta inicial, no te detengás ahí. Quizá calculés que para sobrevivir un mes, dadas las circunstancias, necesitás X monto. Pero no parés ahí.

Hacé el esfuerzo de continuar ahorrando hasta que tengás cubiertos de 3 a 6 meses de gastos de subsistencia.

En suma, el colchón de emergencia se infla cuando vos recortás gastos menos necesarios y los enviás a tu cuenta de ahorro. Y que no se te olvide que éste, en particular, debe ser dinero que tengás líquido.

Es decir, que te sea accesible cualquier día, a cualquier hora, en cualquier lugar. El fondo de emergencia no es para tenerse en un Certificado de Depósito ganando intereses. No. Tu colchón debe estar a la mano.

Experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática.


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