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Opinión por LYHELIS TORRES,

Quiero empezar citando una frase de Mía Pineda, coach venezolana y astróloga, quien a través de un post hace unos días dijo: “Conocernos es base en momentos de cambios, y es lo que abre la puerta a amarnos realmente, que es lo que más necesitamos en el momento de la transición: saber que cuentas contigo”.

Desde hace un mes, Nicaragua vive un proceso de cambio, la participación de un pueblo “autoconvocado”, que, sin contar con un líder que represente el sentir de la ciudadanía, ha salido a pronunciar a viva voz, la inconformidad ante las reacciones de las autoridades de nuestro país. Es decir, nadie cuenta con “alguien” que nos guíe, pero se cuenta con “todos”.

Indudablemente, el contexto nos pone a la mayoría en una situación compleja, que ha generado un lazo que nos identifica como seres humanos. La incertidumbre, el dolor, la ansiedad, la angustia, los cuestionamientos; las emociones encontradas, los problemas económicos, entre otros, se convierten en pequeñas piedritas que hemos puesto en nuestra mochila imaginaria, todo eso lo andamos cargando a diario… y vaya, ¡qué pesa! Y es inevitable, solo alguien muy frío no asumiría como propio todo lo que está pasando.

Sin embargo, llevo semanas observando mi entorno, los diálogos en Facebook tienen alto contenido de violencia, es como si deseáramos imponer nuestra opinión a todos, que sientan como, y actúen como yo. Y aquí el caos se multiplica exponencialmente, porque además del contexto sociopolítico en el que vivimos, nos encontramos con la guerra mediática de opiniones, sumándole los ataques por las “omisiones”, porque incluso sin decir nada, he visto como muchas personas son objeto de presión social por sus pares.

Eso en gran medida es manipulación, querer que los demás piensen como yo tiene un alto grado de inmadurez emocional, misma que nos genera una reacción de molestia e incomodidad que puede convertirse en agresión, ira e incluso odio. Alimentando las reacciones en masa y el pánico colectivo.

Uno no debería justificarse por lo que hace o deja de hacer, quizás yo siento exactamente lo mismo que vos, pero lo expreso de una forma diferente; quizás a mí el miedo me paraliza, quizás a vos el miedo te acelera, tantas reacciones como personalidades o colores en el mundo. Nadie es igual a nadie, aunque la causa nos mueva a muchos. Llevo año y medio escribiendo semanalmente, siempre orientada al crecimiento personal, a la puesta en práctica del modelo socialmente responsable desde el individuo, humanizando nuestra conducta, empoderándonos para enfrentar las dificultades de la vida. Voy a seguir en esa línea, apostando al goce de la libertad de expresión que defendemos en estos días, con respeto y tolerancia hacia las opiniones, sobre todo aquellas que no concuerden con las mías.

Nicaragua es un país que apuesta a la integración cultural dentro de su territorio, es un país hermano que fomenta la integración centroamericana, que suma al desarrollo del continente latinoamericano, que une, que apuesta por el progreso, pero que en estos momentos necesita del apoyo del colectivo, de la serenidad de todas y todos, de la muestra de amor al prójimo que se profesa desde la creencia de un poder superior a nosotros mismos.

En lo personal apelo al valor de la empatía, de uno y otro lado, somos seres humanos, viviendo un duelo nacional, momentos de cambios, de transformaciones, en las que necesitamos cambiar en primer lugar nuestras pasiones y aprender a manejar un poco más nuestras emociones, para dejar de alimentar el sistema reactivo en el que estamos acostumbrados a desarrollarnos, ese “dime que te diré” que no suma.

Hoy, a las 10:00 a.m., empieza el diálogo y mi principal clamor es que quienes estén sentados en esa mesa, sean humanos de corazón noble, que puedan dar lo que tienen, que sepan asumir su rol con dignidad, siendo ecuánimes, respetando los deseos de la mayoría. Y como dice la frase que les compartía al inicio, en estos tiempos de cambios, necesitamos saber que contamos con nosotros mismos, que tenemos valores para compartir, que de nosotros saldrá empatía, humanismo y asertividad al comunicarnos con los demás.

Especialista en Responsabilidad Social


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