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Opinión por Anónimo,

Existen diferentes tipos de adicciones conocidas y otras no tanto, como la adicción al alcohol, crack, marihuana, cocaína, cigarro, entre las más conocidas las químicas y conductuales: adicción al juego, a la televisión, al celular, a la comida, al amor, entre otras.

La adicción en sí es una enfermedad que afecta diversas áreas de nuestras vidas que transitan entre lo biológico, sicológico, social, emocional y espiritual. Como toda enfermedad posee un diagnóstico y un tratamiento, sin embargo toda adicción presenta dos características fundamentales, las cuales son la existencia de la obsesión y la compulsión.

A continuación se especificarán ciertas tipologías de las personas que tienen adicción al amor con el fin de poder efectuar un autoanálisis y generar un rápido diagnóstico. En esta adicción hay dos tipos de personas: los adictos al amor y los adictos evasivos al amor.

Características de los adictos al amor:

1- Asignan una cantidad de tiempo desproporcionada, una atención y un “valor por encima de sí mismo” tienen a menudo una cualidad obsesiva.
2- Poseen expectativas irreales por lo que se refiere a la consideración positiva incondicional de la otra persona que forma parte de la relación.
3- Descuidan su autoestima mientras están en la relación.

Características de los adictos evasivos:

1- Evaden intensamente las relaciones, se dedican a otras actividades.
2- Evitan el ser conocidos en la relación con objeto de protegerse así mismo de la absorción y control por parte de la otra persona.
3- Huyen del contacto íntimo con su pareja, en donde utilizan una variedad de procesos que Pía Mellody llama técnicas de distanciamiento.

Pero, ¿qué pasa cuando personas con estas características se encuentran para formar una relación? En este campo hay tres relaciones llamadas coadictivas. La primera entre dos adictos al amor, estos desarrollan una relación muy intensa, se sienten atrapados uno con el otros. A menudo excluyen a los demás de su relación, incluso hasta sus hijos, quienes llegan a sentir abandono emocional. Cada uno trata de hacer que el otro encaje en su propia fantasía, pero al ver que una tiene más fuerza que los otros surge una posible metamorfosis del más débil hacia un adicto evasivo. La segunda es entre dos adictos a la evasión. Hay poca intensidad, sin embargo crean un grado de fuerza, obsesión y compulsión fuera de la relación, por ejemplo, adicción al trabajo, al alcohol, a las compras, etc. Este tipo de actividades referidas fuera de la relación no incluye al otro miembro de la pareja.

También existe un escenario en que realizan actividades intensas fuera de la relación de manera conjunta, pensando que mantienen una relación por estar la mayoría del tiempo juntos, pero lo hacen para evitar la intimidad dentro de la relación. Estas actividades pueden ser un juego compulsivo, practicar algún deporte como golf o bailar salsa, entre otros. Esto no quiere decir que estas actividades sean negativas, sin embargo evitan la intimidad en la relación.

La última es la relación entre un adicto al amor y un adicto evasor. Está formada por ciclos positivos y negativos, que ellos llaman amor, pasión o romanticismo, hasta que no pueden soportarla con esa pareja y buscan a otra para empezar el período nuevamente. Entre la pareja se experimentan sentimientos de atracción y repulsión, comúnmente expresados con la paradoja: “no puedo vivir sin él o ella, pero tampoco puedo vivir sin él o ella”. El adicto al amor es una especie de liberal, quien busca el cambio para mejorar cosas como el contacto y el cuidado, mientras que el adicto evasor es un prototipo de conservador buscando la aceptación del statu quo, la estabilidad, esto con el fin de mantener la relación predecible y no emocional, por tanto no ven al cambio como algo positivo. El adicto a la evasión huye de la intimidad y es hipersensible a cualquier cosa que le haga tener la sensación de ser controlado. El adicto al amor busca enredarse con el otro y es hipersensible a cualquier sensación de abandono.

Cuando dos miembros de la pareja perpetúan su relación como coadictiva existen dos temores básicos: el abandono y la intimidad. Una relación sana será posible solo cuando la pareja tenga un mutuo deseo de cuidarse de forma tal que se promueva el crecimiento emocional y espiritual.

El Despertar al Bienestar
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