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Opinión por Elaine Miranda,

Si sos como la mayoría de los nicaragüenses, probablemente tus gastos superan tus ingresos y, como resultado, tus deudas crecen cada día más. La solución para lograrlo no es ninguna ciencia, pues simplemente hay que gastar menos de lo que ganás.

Ahora, muchos me dirán que no ganan lo suficiente para cubrir sus gastos, que los salarios en Nicaragua son muy bajos y que por eso se ven obligados a recurrir a préstamos y tarjetas de crédito ¿no es así? y aunque reconozco la crítica situación en la que viven la mayoría de los nicaragüenses, la realidad es que también hay muchos otros que sí tenemos un plato de comida en la mesa 3 veces al día y que la razón por la que gastamos de más no es por necesidad, ni por malos cálculos matemáticos, sino por razones emocionales que no siempre sabemos reconocer.

La creencia de que si mis vecinos, amigos, primos, compañeros –o quien sea- viven de tal o cual manera y compran “x” cosa, yo también tengo que hacerlo, es muchas veces, lo que nos lleva a vivir fuera de nuestras posibilidades.

Por otro lado, puede ser que actualmente gastés dentro de lo que tus ingresos te permiten, pero ¿qué pasaría si tu situación financiera cambiara repentinamente? Debemos estar preparados para transformar nuestro estilo de vida y renunciar a ciertas comodidades y placeres a los que tal vez estamos acostumbrados, y para eso tenés que saber cuáles son tus necesidades reales y de qué cosas podés prescindir.

Por ejemplo, cuando una de mis amigas se quedó sin trabajo hace un par de años tuvo que decirle adiós a las salidas, aprendió a hacerse las manos y el pelo ella misma porque ya no podía pagar el salón de belleza y usaba su carro solo cuando era estrictamente necesario. En conclusión: de la misma manera en que cambiaron sus ingresos, lo hicieron también sus egresos y así evitó endeudarse.

Si vos entendés la importancia de gastar en la medida de tus posibilidades y no en las posibilidades del vecino, asegurate de:

Saber exactamente cuánto ganás: si querés vivir dentro de tus posibilidades, primero tenés que estar claro de cuáles son esas posibilidades. ¿Cuánto ganás realmente al mes, menos impuestos y otras deducciones?

Gastar menos de lo que ganás: ahora que conocés tus ingresos, podés enfocarte en reducir tus gastos y esto lo lográs a través de un presupuesto, que te permita ver a dónde se te va el dinero cada mes y en qué rubros podés hacer recortes.

Decir no a las tarjetas de crédito: si sos de los que piensa que la tarjeta de crédito es parte de tus ingresos, estás equivocado. No es dinero extra, es simplemente el financiamiento más caro que podés tener a corto plazo.

Tener un fondo de emergencia: a manera preventiva, tener un fondo de emergencia te permitirá no recurrir a préstamos y tarjetas de crédito en caso de una emergencia financiera, logrando mantener tu estilo de vida.

Unos últimos puntos:
• Viví una vida cómoda, no de despilfarro.
• No gastés solo para impresionar a los demás.
• No te engañés pensando que la riqueza se mide por la cantidad de objetos materiales.
• Manejá tu dinero sabiamente, para que el dinero no te maneje a vos.
• Siempre, siempre viví por debajo de tus posibilidades.

Experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática.


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