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Opinión por Lyhelis Torres,

Has escuchado alguna vez que hay palabras que no deberíamos utilizar porque son pesadas, llevan consigo una carga emocional que no siempre le hacen justicia al entorno o a quien se las aplicamos; me refiero a palabras como: “todo”, “siempre”, “nunca”, “nada”. Sin embargo, soy del pensar que podemos aplicar la excepción a la regla, cuantas veces sean necesarias, así que, si sentís que has dejado pasar el tiempo, si aún no lográs esa meta que llevás posponiendo, si te estás cuestionando qué has hecho estos últimos años de tu vida, dejame decirte que “nunca es tarde” y mejor aún: “siempre estamos a tiempo”.

Y es que en la vida, todo es un hermoso sueño de una noche de verano, solo que en algunos momentos hay ciertos temporales, en donde perdemos lo soleado por unas hermosas nubecitas grises, esto de la vida es como escribir sobre renglones torcidos, uno proyecta y planifica, y llegado el momento todo puede dar un giro inesperado y salir mejor de lo planeado. Pero, no siempre la situación es tan acertada, en ocasiones de plano tenemos que pensar en nuevas estrategias y cambiar el enfoque. ¡Tranquilos, siempre estamos a tiempo de hacer cualquier cambio que deseemos!

Si las cosas no van resultando en el negocio a como nos planteamos (que es lo común), siempre podemos analizar la situación, pedir ayuda y girar el timón hacia otra dirección. Diversificar el portafolio de servicios puede ser una excelente opción, apostar por una marca personal más profesional siempre es un ganar seguro, contratar capital humano, investigar tu mercado potencial podría darte insumos para la toma de decisiones. A lo que quiero llegar es: nunca es tarde para reevaluar, no se necesitan crisis para hacer cambios, ese no siempre debe ser el motivo de la transformación.

Todo es posible, siempre y cuando reconozcamos la realidad en la que estamos, las ideas pueden ser espectaculares, pero si no lográs aterrizar en el contexto en el que querés desarrollarlas, puede que te cueste un poco más llegar a la meta. Y esto no es un artículo sobre optimismo compulsivo, es solo un recordatorio de que nuestra vida es el resultado de nuestras decisiones personales, de nuestras acciones, o incluso, de nuestras reacciones.

Aprendamos a terapearnos, no esperemos que nadie venga a decirnos de lo que somos capaces, soltemos esos temas que nos abrazan, sin que les hayamos dado permiso. ¿Querés vivir diferente? ¡Actuá diferente! ¿Querés sentirte diferente? ¡Tratate diferente! Así cuando sintás que no estés llegando a la meta o recibís comentarios inoportunos de terceros(as), autogestionate recordando que “siempre estás a tiempo”, quizás la vida te está dando la oportunidad de madurar, de fortalecer tus habilidades e instalar capacidades a nivel personal que aún no has podido lograr.

Mantené claro tu objetivo, hacé lo que te corresponda, lo demás vendrá por sí solo. ¡Dejá que fluya!

Especialista en Responsabilidad Social


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