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Opinión por LYHELIS TORRES,

Esto no es el horóscopo de la semana ni por cerca soy una concursante de belleza con sentimientos altruistas en pro de la paz mundial, sin embargo, ni uno ni el otro, están alejados de esa búsqueda de ideales superiores en pro del bienestar común. No hay línea intermedia cuando el objetivo es una máxima, como la paz.

Estamos acostumbrados a ridiculizar este tipo de expresiones, siento que quizás es porque las vemos tan “inalcanzables” y proyectadas a universos paralelos, que se nos hace imposible pensar en el logro de una meta como esta. Y es que, seguimos pensando que valores como la paz, la felicidad, el bien común, la estabilidad y otras garantías básicas para una vida próspera, son responsabilidad de terceros, sin asumir la obligación de hacer valer el derecho a la búsqueda de esa paz, felicidad o el bien común dentro de nosotros mismos.

No está de más, darle una miradita a nuestro entorno; ¡A ver si coinciden conmigo! A diario veo conductores furiosos, con la mano izquierda hacen señas fuera del auto y con la derecha toman el volante, mientras sostienen una conversación acalorada por el celular. Peleando por espacios, sin importar las líneas continuas o cuando en la mesa del lado en el café, suben el tono de la voz, o los hijos que no saben lidiar con los problemas de salud y la vejez de la madre, reaccionando sin pensar, o la pareja en la fila del cine, haciéndose miradas con alto contenido emocional, de ese que quema y frustra por dentro, o el papá que sufre un berrinche del hijo menor, sin saber lidiar con la situación y las miradas hostiles de su entorno (quienes por cierto, olvidamos que algún día fuimos niños).

Ustedes disculpen, es qu podría seguir dando ejemplos, en diferentes espacios físicos, en los que se refleja la falta de paz interior, la deficiencia de balance, la lucha entre la armonía del dejar fluir y la obsesión del control por todo lo que humanamente es incontrolable. Solo porque eso nos da “tranquilidad”, “tenerlos todo bajo control”.

A ver si vamos abriendo los ojos y nos damos cuenta que esa búsqueda de paz para hacerle bien al mundo, debe empezar en nosotros, desde la pregunta básica de: ¿Por qué me enojo por eso?, ¿qué onda con esa reacción?, ¿cómo puedo evitar enrollarme en el enojo ajeno? La idea es no alimentar ese sentimiento que nos drena, que hiere, que nos quita más de un suspiro, porque nos frustra perder la paz. Señores y señoras, respiremos por favor, abstraigámonos del foco de problema, tomemos distancia y evitemos involucrarnos en la vorágine de emociones de ese ser humano falto de paz.

La paz es más que un valor personal, es un modelo de vida, es una prioridad. Hágase el favor de alimentarla, de cuidarla como cuida su apariencia física, su estado de ánimo es el mejor amigo de la paz, son quienes le brindan tranquilidad y estabilidad, incluso en esos momentos en los que usted debe actuar con prisa en busca de soluciones trascendentales para su vida o su entorno, familiar o profesional. Conviertalo en un estilo de vida, más sosegado, más relajado y calmo, más en armonía.

Hay quienes sugieren que abrazar un árbol alimenta la sabia interna, recargamos energía, conectamos con la madre naturaleza; ¡Quizás esa sea la clave! Sea honesto con usted, conózcase, póngase atención, identifique, ¿qué le saca de sus “casillas”? Si es la actitud de un tercero, deténgase un momentito antes de emitir un duro juicio, analice qué de esa actitud es algo que usted también realiza… Quizás pueda cambiarla en usted para tolerarla en los demás.

Mi humilde consejo: ¡por favor, evite reaccionar! Creame, sus palabras o lenguaje corporal pueden herir más de lo que usted imagina. Empezando por usted mismo, pues quien genera esa emoción es su propio ser. Feliz día mis queridos y queridas lectoras. ¡PAZ!

Especialista en Responsabilidad Social


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