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Opinión por Lyhelis Torres,

Cuánto más lo pienso, más me convenzo que uno puede ser lo que quiera ser, sin peros, siempre y cuando tengas consciencia de lo que deseas. Cuántas veces te has preguntado si podés ser amiga de un chavalo, o de una chavala, sin necesidad de que existan otro tipo de intereses, más que una desinteresada amistad.

He tenido la oportunidad de conocer mucha gente, hombre y mujeres, pero el género en esta materia es muy relevante, de ahí mi pregunta en el título: ¿Podemos ser amigos? Y yo sé que me van a decir que “no”, que “los hombre y las mujeres nacieron para atraerse y procrearse”, “que es difícil no enredar las cosas”, “uno de los dos siempre se sale enredando”, que la “carne es la carne”, entre otros, y está bien, esta es su opinión. A como también, he recibido otras muchas que me expresan “claro que sí”, “los seres humanos no solo somos sexo, necesitamos afectos”, “es bueno tener una amistad del sexo opuesto, porque tendrás una visión diferente de cualquier cosa”.

Y si se hubiera construido la relación, de tal manera, que ambos están claros de sus limitaciones, hay honestidad, mucho compartir, respeto y admiración, cada uno en esa relación de amistad deciden que no desean entablar relaciones de pareja con nadie, ni entre sí, porque hay muchas razones para un no, sobre todo si se viven etapas de crecimiento muy diferentes, que no hay atracción física, que se ha creado una complicidad que permite hablar de todo y un poco más; ¿Creen que esto es una utopía? O realmente creen en las relaciones de amistad con transparencia.

Yo siempre he sido medio romanticona, algo ingenua en temas de relaciones de pareja, quizás ahora lo que me ayuda a evitar este tipo de “experiencias” es que tengo los sentidos abiertos y estoy clara de mis límites, hasta dónde quiero y me permito llegar, así mismo hasta dónde quiero y permito que un tercero llegue en mi vida, entre en mis espacios, porque al final es una decisión personal. Y precisamente, como es una decisión personal, es obvio que yo debería de tener consciencia de mi realidad, de mis ganas, de mis anhelos, para no perder o hacerle perder el tiempo a alguien más.

Y aquí es dónde viene llegando la respuesta a esa pregunta, pienso que “sí, pero no”, a ver: Sí podemos ser amigos, pero no te vayas a enredar; Sí podemos compartir juntos, pero evitemos los apegos; Sí podemos ser amigos, pero no va a ocurrir si no nos respetamos, si nos vemos con morbo o si tenemos intenciones diferentes a ser amigos. Y es que ser “amigos” siento es más complejo de lo que parece, pero nadie toca estos temas y asumimos que una o un “buen conocido” es una amistad real. Para escribir este artículo me puse a pensar a qué amigos llamaría el día que tenga un problemón, o cuando ande necesidad de hablar con alguien, a quién le contaría sobre la enfermedad de un familiar o sobre problemas de dinero, realmente debe ser muy buen amigo para llegar a ese nivel de confianza.

Y estoy segura que aún en ese momento, si tuviera que llamar a una amistad, estaría clarísima que lo más sano es saber que ese ser humano tiene todo el derecho a no responder al llamado, a decirme no puedo o a simplemente a no querer. La amistad también lleva consigo aceptación sin reacción, quizás eso es lo más valioso, llegar a este nivel.
Y vos, ¿Creeés que podemos ser amigos?

Especialista en Responsabilidad Social


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