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Opinión por Lyhelis Torres,

Es imposible negar que la vida esta llena de detalles, desde lo más pequeño hasta lo más grande, los detalles suelen ser gestos significativos, que nos regalan terceros o nosotros mismos, que marcan en nuestra vida una muestra de aprecio o de amabilidad.

Desde un saludo hasta una “salvada”, los detalles pueden venir en diferentes presentaciones, de quien menos los esperamos, pueden costar dinero o salir gratis, en realidad los detalles que usualmente marcan más la diferencia, suelen ser gestos sin valor económico, hasta que llegan a representar algo para uno, y es una, quien le asigna un valor.

En ocasiones es un abrazo desinteresado, una puesta de sol, un momento de soledad, en otros momentos puede ser un mensaje de texto, en algunas ocasiones será un obsequio, la verdad es que mientras más necesitemos de algo, tangible o intangible, más valor le asignaremos en la escala de los detalles, pues más importante será para nosotros.

¿Has escuchado eso de que “el mejor regalo es aquel que esa persona no se compraría así misma”? ¿O aquel otro que dice: “lo importante es la intención”? Pues sí, es más lindo un solo clavel, entregado de sorpresa, con una nota hecha a mano; que un ramo de claveles enviado con el mensajero y una nota levantada en word por la recepcionista de la florería, elegidas por su secretaria (y no le resto méritos a esos detalles), pero todo es más lindo cuando trae consigo un involucramiento personal.

En Navidad —yo— insistía cada vez que podía, en darle el valor “real” y “objetivo” a las cosas; y publiqué en la página web de Vida Socialmente Responsable el siguiente mensaje: “No es el costo del regalo, es cuanto pensaste en esa persona a la que querés sorprender… No es el vestido que estrenas, son los valores con los que aceptás vestir. No son las fiestas… sino lo que representan para tu corazón… la Navidad sos vos, cuando decidís reinventarte y volver a nacer en vida.

Date la oportunidad, con consciencia y responsabilidad…”.

Te imaginás el detallazo que sería que te regalaras una mejor versión de vos mismo, hoy, sin esperar que alguien más venga y tenga el detalle de hacerlo por vos. Que esos detalles, desde mi acera, son los más lindos y valiosos. Los que uno tiene consigo mismo.

En estos tiempos, de superficialidades, en los que a veces prima más lo material, es una maravilla encontrar gente amorosa, humana que vive con equilibrio, que es feliz porque sí y que ama a otros, como se ama a sí mismo; dando calidad al mundo, sin tanto drama o frustración, porque es su decisión darle un color diferente a su vida, llenándola de pequeños detalles.

Cuántas veces al día, tenemos la oportunidad de estar en silencio, con nosotros mismos, y lo que viene a la mente son las preocupaciones, los miedos, los clavos… en vez de ocupar ese espacio de tiempo para agradecer, para sonreírte, para brindarte un abrazo o para reconocer la abundancia de todo lo que te rodea. Esos son los pequeños detalles que marcan la diferencia.

¿Analizá los detalles que a diario le das a tu vida?

Especialista en Responsabilidad Social


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