Foto vía Internet.
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Opinión por Elaine Miranda,

El crédito no es ni bueno ni malo, su abuso sí lo es y dependerá de vos sacarle el máximo provecho o desperdiciarlo en vil consumismo que no te generará más dinero. En la medida en que seamos personas responsables, entendamos las reglas del juego y no pidamos créditos que no podemos pagar, todo saldrá bien.

Cómo se sale de deudas

Aunque yo soy fiel amante del método bola de nieve para salir de deudas, sé que lo que muchas personas buscan es consolidar: una institución financiera que les junte todo lo que deben y quedarse pagando una sola cuota.

Pero, ¿qué pasa cuando ya estas no son opciones? Me he dado cuenta que esta es precisamente la situación en la que muchos se encuentran y hay muchísimas dudas alrededor de los famosos arreglos de pago.

Arreglos de pago

Lo primero es lo primero: la banca analizará tu posibilidad real de seguir pagado la deuda después de hecho el arreglo. Pues, ¿de qué sirve llegar a un arreglo que luego no podrás cumplir?

Así que veamos algunas situaciones:

1. Cuando la persona sabe que no podrá pagar y avisa con anticipación. Imaginate que sos un productor y trabajás con un ciclo productivo. La cosecha no salió como vos pensabas y no podrás pagar al banco lo que debés. Podrías sentarte a negociar con ellos, esperar 6 meses (hasta el siguiente ciclo) y cancelar en ese momento lo que debés.

2. Cuando la persona ya lleva meses en mora sin pagar absolutamente nada. Si el tipo de crédito era con garantía (por ejemplo, en el caso de los créditos hipotecarios o automotrices), podrías vender de ese bien para pagar, arreglar darlo en dación de pago, o que alguien más asuma tu deuda (un familiar, una pareja, una amistad cercana). En este último caso, se cancela la deuda y se crea un nuevo crédito a nombre de la otra persona.

3. Si es un crédito de consumo (no hay garantía) y te quedaste sin empleo. Si te quedaste sin salario, no tenés garantía y no podés pagar, no hay nada que hacer y poco que negociar. El banco se dedicará a darte un seguimiento cada mes, hasta que llegue el momento en que podás pagar o hacer abonos.

Como verás, cada caso es particular y podría ser, incluso, que el tuyo mezcle varias de estas situaciones. Por esto, lo mejor que podés hacer es sentarte con el banco. Ellos valoran que un cliente interesado en hacer un arreglo de pago se presente con alguna propuesta de solución y no solo decir “resolveme”. Al final, recordemos que fuimos nosotros, como usuarios de créditos, quienes solicitamos o aceptamos ese crédito para comenzar.

Así que si estás en un problema serio de no poder pagar, te recomiendo acercarte a tu entidad bancaria, exponerle su situación y solicitar asesoría sobre alguna forma de arreglar el problema.

No me queda más que recordarte que sí se puede dar vuelta a nuestra vida financiera, pero esto requiere tiempo, esfuerzo y entrega. No queramos hacer grandes cambios de la noche a la mañana, sino pequeños cambios en nuestros hábitos paulatinamente, que nos permitan salir de deudas, ahorrar y sentirnos bien con nosotros mismos.

Experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática


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