Foto del ambiente que se vivió en el Polideportivo Alexis Argüello durante la final de baloncesto masculino entre Nicaragua y Panamá. Eliud Garmendia/Metro
Foto del ambiente que se vivió en el Polideportivo Alexis Argüello durante la final de baloncesto masculino entre Nicaragua y Panamá. Eliud Garmendia/Metro

Opinión por Eliud Garmendia,

Sigo con el pecho hinchado. Aún veo con incredulidad que Nicaragua haya sido capaz de organizar un evento de tal envergadura. Los XI Juegos Deportivos Centroamericanos de Managua 2017 se convirtieron en mi razón de ser durante las dos semanas en que la llama olímpica brilló en el Estadio Nacional Dennis Martínez. No hice otra cosa más que estar pendiente del calendario y los horarios, además de aplaudir cada oro que sumaba la patria.

Tantos momentos que quedaron para siempre guardados en nuestra retina. Tanta felicidad que significó para centenares de atletas nicas que, acostumbrados a la falta de apoyo, esta vez vieron con pasmo la respuesta del público local en cada uno de los escenarios en que se desarrollaron los juegos.

Cómo olvidar el triunfo de Farah Eslaquit, que se convirtió en una reina de oro para Nicaragua, o a las familias Vanegas y Potoy que le dieron 10 medallas al país, o tantos otros deportistas que nos emocionaron estas dos semanas. Como no recordar el Polideportivo Alexis Argüello repleto de personas agitando la bandera azul y blanco ante las selecciones nacionales de baloncesto y voleibol sala.

En el Alexis Argüello quiero detenerme. Un escenario espectacular que acogió a un público excepcional. Dispuestos a soportar la más amarga derrota, como la que nos propició Costa Rica en voleibol sala femenino (3-2 set) con un dramático cierre que desquició hasta al más serio. Nunca doblegamos en el apoyo a los nuestros.

El Complejo de Piscinas Michel Richardson también estuvo a la altura de los acontecimientos. A pesar de que Nicaragua no logró ninguna dorada en natación, el teatro acuático fue testigo de maravillosas hazañas como los nuevos récords centroamericanos en natación, aquí la gente disfrutó de la presencia del panameño Edgar Crespo, quien ha estado entre los 20 mejores nadadores del planeta.

Las competencias en el Instituto Nicaragüense de Deportes, el Polideportivo España, el Estadio Nacional de fútbol, el Independencia (Estelí), el renovado gimnasio Nicarao y tantos otros escenarios confirmaron el despertar del deporte en un país ávido de buenas noticias.

También merece mi atención la presentación de la delegación guatemalteca, que han superado incluso su propia actuación en los Juegos Centroamericanos de San José 2013. Sin duda, un país que invierte tanto (120 millones de dólares anuales) en sus deportistas, solo puede esperar este tipo de resultados.

Regresando a lo que nos ocupa, creo que la meta del futuro es que el país busque la sede de unos Juegos Centroamericanos y del Caribe, ya sé, es otra dimensión, ligas mayores lo que supone acoger a una veintena de países, sin embargo hay que seguir haciendo historia como en Managua 2017, no dejemos caer el momento. Varios podrían pensar que se trata de un imposible, pero como le dije a un amigo, estos juegos tampoco se creían posibles. Y ya fueron.

Podés ver los mejores videos sobre los Juegos Centroamericanos Managua 2017:

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