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Opinión por Elaine Miranda,

¿Qué mejor manera de cerrar este año que pensando en el siguiente, siempre viendo hacia delante? En eso no soy muy diferente al resto de personas alrededor del mundo: todos solemos ver con ansias y positivismo el cierre de un ciclo y el comienzo de uno nuevo.

Es por esto que, año con año, las personas piensan en sus resoluciones de año nuevo. El detalle está en que también la mayoría tiende a olvidar o a darse por vencido de esas metas pasadas tan solo unas cuantas semanas.

Y es que, ¿por qué esperar a que sea 1 de enero para comenzar a cambiar? He llegado a confirmar que quienes quieren y están verdaderamente dispuestos a hacer cambios positivos en sus vidas lo pueden hacer cualquier día y a cualquier hora del año.

Esto no es para desanimarte, todo lo contrario. Lo que busco es crear conciencia de que las resoluciones de año nuevo están bien, pero por sí solas no son nada, no hacen nada, no pasa nada. Sos vos quien tiene que trabajar constantemente para lograr todas esas cosas que te van a traer felicidad y satisfacción a largo plazo.

Para algunos eso podría ser tener una vida física más sana (ir al gym, comer más verduras, dejar de fumar, etc.), para otros podría ser poner un negocio, tener mejor relación con “x” o “y” persona, irse de viaje y la lista puede ser tan grande como grandes sean tus sueños. Y ahí el meollo del asunto, ¿cómo hacemos para que no sean solo sueños, sino metas que podamos cumplir? Es que para mí, eso es lo importante, es ahí donde radica la diferencia entre seguir escribiendo las mismas resoluciones año con año y avanzar en tu vida.

Pues bien, hace unos días leí un artículo que me encantó sobre cómo poner tus metas en un mapa visual. El consejo viene de una mujer que solía trabajar en Google como coach de carrera. Lo más importante no es enumerar las mil y un cosas que querés lograr sino las acciones que debés tomar para alcanzarlas y es por eso que, en este mapa visual, cada meta va acompañada a su vez de tres acciones.

Por mi parte quiero decirte que es muy probable que cada una de tus metas implique, algo de dinero y por esto no podés dejar tus finanzas a un lado. Para algunos, incluso, la meta misma está relacionada a su vida financiera: querer ahorrar, salir de deudas, o presupuestar suele ser normal dentro de las resoluciones de cada año nuevo.

Y si aun ni siquiera se había cruzado por tu cabeza la idea de ponerte metas este año, te invito a que te sentés un rato a solas y pensés en vos: en quién sos, lo que te gusta y apasiona, lo que te hace sentir feliz y realizado… y qué cosas necesitás para llegar ahí.

Esas metas deben estar por escrito y no solo en tu cabeza, porque escribir las cosas hace que se materialicen y dejen de ser una simple idea. Ponelas en un lugar donde siempre las estés viendo para que funcionen como un constante recordatorio y no olvidés poner al lado cuánto dinero necesitás para conseguirlas.

¡Feliz Año Nuevo!

Experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática.


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