Cortesía
Cortesía

Opinión por Elaine Miranda,

Una de las preguntas que más frecuentes recibo es: “¿Cómo encuentro el dinero para comenzar mi negocio?” Siempre respondo que no hay una manera mágica para hacerlo.
Sin embargo, tampoco se vale dejar morir los sueños por falta de dinero, por supuesto, cada opción tiene sus ventajas y desventajas, por lo que no necesariamente todas deben estar disponibles o ser atractivas para vos.

A continuación te presento seis opciones de financiamiento para tu empresa:

Ahorros personales:

Sin embargo, antes de lanzarte a meter los ahorros de tu vida o liquidación en la idea de tus sueños, asegurate de tener por lo menos seis meses de gastos fijos de tu vida: recordá que sin importar si al negocio le va bien o mal, a vos te toca seguir viviendo y cumpliendo con tus responsabilidades.

Socios:

Personalmente creo que la decisión de tomar o no un socio debería de ir mucho más allá del dinero que pueda aportar. Al final, vos estás entregando un porcentaje de tu empresa y ciertamente debemos valorar nuestro costo de oportunidad. Si yo fuera a buscar un socio, en definitiva buscaría a alguien que, además de brindarme dinero, me complemente en habilidades fuertes o blandas, o conocimientos que yo no tengo.

Amigos o familiares:

Eso sí, si te vas por esta ruta debés ser claro sobre los términos y dejar todo por escrito para que no se preste a malas interpretaciones. Una de las empresas a las que tengo un par de años asesorando financieramente, optó hace un tiempo, por pedir un préstamo de la empresa a los papás de uno de los socios. Todo quedó en contrato y ambas partes se han beneficiado: los padres reciben un interés mucho mayor por su dinero y los emprendedores pagan mucho menos por él.

Préstamo bancario:

Y aquí generalmente pasda hay dos opciones. Por un lado, cuando el negocio es nuevecito y lo que querés es comenzar, difícilmente te van a otorgar un crédito empresarial para esto.

La segunda opción y es cuando ya tu empresa tiene al menos dos años es pedir un préstamo empresarial, en cuyo caso te pedirán una garantía la mayor parte de las veces. Una vez el negocio comienza a marchar, se hace cada vez más fácil solicitar estos préstamos.

Factoraje:
En esencia, el factoraje es un método de financiación en la que una empresa vende sus cuentas por cobrar con un descuento para obtener dinero en efectivo por adelantado. De esta manera, esta herramienta se ha convertido en una opción sumamente valiosa para aquellas empresas que simplemente no pueden esperar a que sus clientes se tarden tanto tiempo en pagarles.

Leasing:
En caso que lo que necesités sea comprar un activo, el leasing podría ser una excelente opción. Esto permite a una empresa tomar un bien productivo en arriendo y pagar una mensualidad a la sociedad arrendadora.

Las ventajas del leasing son que te ayuden a mantener tu liquidez, modernizás tu tecnología, no afectás el índice de endeudamiento de tu empresa y tenés además beneficios fiscales.

Independientemente del camino que decidás tomar, lo más probable es que terminés por hacer todo esto en algún momento a medida que tu negocio va creciendo. Así que se trata de encontrar una solución de financiamiento viable para las necesidades que tenés y que en el camino te permita mantener las operaciones y crecer.

Como verás, hay varios caminos diferentes a tomar y no puedo dejar de recomendarte tomar créditos con responsabilidad. Si es importante en tu vida personal, en definitiva lo es también en las finanzas de tu empresa. Eso sí: ¡siempre investigá, preguntá y compará antes de elegir!

Experta en finanzas personales. Autora del blog  Plata con Plática.


Noticias Relacionadas