Cortesía
Cortesía

Opinión por Elaine Miranda,

¿Te acordás de una película llamada Mi novia Polly? A mi parecer, no era tan buena, pero sí tenía una parte que nunca olvidé: la obsesión que tenía Reuben, por calcular el riesgo en T-O-D-O.

Era el tipo que ni que le pagaran agarraría maní de un vaso en un bar porque “miles de personas que no se lavan las manos, la meten en el vaso y contaminan el resto”.

Y obvio, como en toda película, se encuentra con su polo opuesto. Polly llevaba una vida más bien desordenada, en riesgo constante y nunca tomando conciencia de lo que sucedía a su alrededor.

Esta introducción es para dejar algo claro: dependiendo del estilo de vida que llevamos, nuestra salud y otros factores, así también será el monto o prima que vas a pagar por una póliza de vida.

Empecemos por lo básico
Una de las cosas de las que más pecamos los nicas, es pensar que las cosas malas solo le pasan a otros. Considero, que el seguro de vida se hace no negociable cuando tenés dependientes económicos, pero incluso si aún no estás en esa etapa, cuanto más joven lo adquirís, más barato te va a salir.

Dicho esto, las aseguradoras utilizan un proceso llamado “suscripción” o “selección del riesgo” para tomar la decisión de aceptarte como su asegurado y definir con el panorama de tu vida, los montos a cobrar por las primas de tu seguro.

Lo que intenta la compañía de seguros es conocerte y para eso toman en cuenta los siguientes factores:

•El monto o suma asegurada. Es decir, cuánto querés que tus beneficiaros reciban en caso de tu muerte o en caso de que se materialice un riesgo cubierto en tu póliza.

Tu edad al momento de cotizar la póliza. A mayor edad, mayor es el riesgo para la aseguradora, pues sabemos que con los años nuestra salud se podría ver comprometida.

• Sexo. Cuando los hombres llegan a cierta edad, son más propensos a sufrir infartos fulminantes o diabetes. Por otro lado, en el caso de las mujeres, se consideran factores como: edad de tu primer parto, si tuviste por parto natural o cesárea, etc.

•Historial médico y condición física. El padecer de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes o haber sido sometido a cirugías invasivas, puede traer consigo otras enfermedades y por lo tanto el riesgo es mayor.

• Tu ocupación. No es lo mismo que trabajés dentro de una mina, a que trabajés en una oficina, con A/C sentado todo el día.

•Tu estilo de vida. Si sos de los que te gustan los deportes extremos, el ciclismo o ir a correr por la carretera, definitivamente estás expuesto a más eventos no deseados.

El objetivo de todo esto es que al decidirte por buscar tu póliza de vida perfecta, tomés la solicitud como algo muy serio. No escatimés en describir todo lo que te pregunten, porque esto podría significarte un rechazo a tu indemnización.

Finalmente, recordá que todo este asunto del seguro de vida no se trata solamente del valor que le puedan poner a tu póliza, para las personas que te aman tu vida no tiene precio. Esta póliza se convierte más bien en un respaldo económico para tus seres queridos en caso que vos llegués a faltar.

Experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática: www.plataconplatica.com


Noticias Relacionadas

Si alguna vez has asistido a una de mis charlas o talleres, me habrás escuchado decir que yo tengo dos objetivos en mi vida: 1. Crear cultura financ...

por Elaine Miranda