Archivo
Archivo

Opinión por Elaine Miranda,

Todos tenemos detonadores emocionales que nos impulsan a gastar. La pregunta es: ¿sabés cuál es el tuyo?

Por eso, me puse a echarle cabeza, recordar y analizar lo que muchos lectores me han contado y así creé esta lista de los cuatro disparadores de compras y gastos más comunes y, claro, costosos:

Gastás porque estás triste o enojado:
Y es que muchos estudios han encontrado que cuando nos sentimos mal, comprar cosas puede hacernos sentir feliz.. al menos en el corto –súper corto- plazo.

Aquí lo más importante es esto último: CORTO plazo. ¿De qué te sirve sentirte bien durante unos minutos, si luego pasarás semanas estresada o estresado por la cuenta de la tarjeta de crédito? De nada. La gratificación que busquemos debe ser retardada y duradera.

Gastás porque estás hambriento (o tomado):
Quizá hayás notado que el alcohol disminuye nuestras inhibiciones. Esto quiere decir que un par de copas de vino o cervezas podrían hacerte más propenso a gastar. Creeme, lo he visto. El alcohol te hace sentir que todo es posible y que esa nueva compra es una excelente idea.

El hambre, por otro lado, aunque tiene un efecto sicológico un poco diferente, también puede acabar con tu billetera. Un estudio demostró que las personas con hambre buscan, evidentemente, comida… pero también otros artículos, especialmente cuando sentís que esa comida no llenó tus necesidades.

Gastás porque te sentís solo:
Recuerdo que cuando vivía en México, tenía un amigo que los fines de semana, cuando no tenía mucho que hacer y no regresaba a su pueblo con su familia, le daba por ir a vitrinear”.

Él decía que como estaba solo y no tenía nada que hacer, eso lo relajaba: iba a ver qué nuevos productos habían y ¿qué creés? Unas horas después regresaba a su casa lleno de bolsas.

Gastás porque te lo merecés:
¡Por supuesto! Este es un clásico. ¿Qué significa? Que trabajás mucho, que ganás tu dinero y que, por tanto, podés comprarte una nueva camisa cada quincena.

Error. El problema no está en que te premiés por el buen trabajo, el problema está en la elección de ese premio. Lo he hablado con muchas amigas y es algo así: “qué es lo que realmente te merecés: ¿esa camisa nueva o la seguridad de una vejez digna?”

Entonces, nos corresponde preguntarnos: ¿Qué es lo que realmente merezco por este gran trabajo que estoy haciendo?

Como verás, hay diferentes cosas que te pueden disparar a comprar. ¿Ya sabés cuál es el tuyo? Podría pasar, incluso, que son varios de estos.. o todos. Si ninguno de los anteriores te suena, podés hacer lo siguiente: revisá tus facturas y/o estados de cuenta del último mes, especialmente las que no fueron planificadas. Intentá recordar cómo te sentías en ese momento, qué te había pasado unas horas antes de la compra. En fin, identificá qué fue lo que accionó esa compra o gasto.

¿Por qué importa esto? Porque la única manera de comenzar a hacer cambios positivos en tu vida y ver esto reflejado en tu dinero, es reconociendo el problema para detener el hábito.

Elaine miranda. Experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática: www.plataconplatica.com.

 


Noticias Relacionadas