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Opinión por Lyhelis Torres,

El título esta vez me deja una sombrilla de posibles enfoques, pasamos la vida tomando decisiones, unas más acertadas que otras, unas que disfrutamos más que otras, unas más conscientes y otras más autómatas, pero no dejan de ser decisiones. Hasta para ir al baño tomamos decisiones, cuántas veces no te pasa que estas concentradísima en ese reporte de cierre de mes, que es para ayer, sabés que tenés unas ganas incontrolables de ir al baño, pero te sentís inspirada y estás corta de tiempo, y —voila— decidís aguantarte y seguir, hasta que ya no te aguantás. Toda decisión —a diario son miles— viene acompañada de una dosis de atención y energía invertida.

¿Qué calle vas a tomar para el trabajo?, lo que vas a desayunar, si vas o no a almorzar —que no debería ser una opción a decidir, sino una obligación—, que si cenarás una ensalada o preferís un gallopintito recién hecho, vos lo vas a decidir. Que si ponerte el arete en la nariz, que si te hacés ese tatuaje que tiene un gran significado, que si te operás de tus ojos para evitar la migraña o los anteojos, que si invertís en una casa o te mudas de país, que si dedicás tu finde en parrandear o preferís quedarte en casa, plan “con vos mismo”, todo en la vida requiere de la toma de decisiones.

Tu aseo, tu salud, los chequeos médicos, el seguimiento a tus amistades, lo que comprás (o preferís no comprar), que si te tomás un tiempo a solas o salís con tu mamá, si acelerás en el semáforo a pesar de estar en amarillo o te la tomás con calma, respirás e invertís el tiempo en el semáforo para respirar profundamente y soltar. Decidir a quién contarle una preocupación, a quién compartirle un deseo, con quién analizar una nueva oferta de trabajo, a quién pedirle un consejo.

No encuentro una sola acción que no requiera de la toma de una decisión. Seguramente, has leído antes: “es tu decisión como vestirte el día de hoy, yo me puesto una gran sonrisa”. Suena tan bonito y es tu elección, ¿¡Estás consciente!? Nadie nos roba nada, les damos chance de entrar y tomarlo, esa fue nuestra decisión.

Me encanta esa canción de Rubén Blades, que dice algo así:

“…decisiones, cada día,
alguien pierde, alguien gana
¡Ave María!
Decisiones, todo cuesta,
salgan y hagan sus apuestas,
¡Ciudadanía!”

Vos, ya estas haciendo tus apuestas, hacia dónde estas apuntando, cuál es tu norte, qué ves en tu horizonte. ¿Qué estas haciendo hoy, para estar mañana donde soñaste? Esto de vivir es una decisión, lo mejor de todo es que no debemos decidir respirar, sino cómo respirar, no tenemos que decidir amar, sino cómo y a quién amar, no tenemos que decidir crecer, las experiencias van llegando solas, las atraemos y nos empujan a ese crecimiento, solo debemos dejar que lleguen, recibirlas de brazos abiertos, con el corazón lleno de sentimientos bonitos y pensamientos positivos. Qué bueno que puedo decidir cómo reaccionar, con quiénes estar y cómo ser.

Yo decidí hace 8 meses atrás empezar a escribir, esta decisión me cambió la vida, como lo hizo hace 5 años atrás, el decidir aprender a bailar salsa, han resultado ser actividades recreativas que me llenan el alma. Vos, ¿Qué vas a decidir hoy para construir tu mañana?

*La autora es Especialista en Responsabilidad Social y creadora del blog Vida Socialmente Responsable.


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