Imagen referencial
Imagen referencial

Opinión por Lyhelis Torres,

Estoy segurísima que al menos una vez en tu vida has utilizado la frase: “reír para no llorar”, pues en mi caso, es más como “escibir para no llorar”, porque gracias a este don he logrado encontrar un catalizador para mi vida personal, una forma de renovar energías, de encontrar paz interior y distraerme un poco de la aburrida rutina.

Escribir es uno de los principales medios utilizados desde siempre para comunicarnos, una herramienta de identificación personal, tu firma requiere que sepas escribirla —aunque también es válida tu huella digital— en caso de que no sepas hacerlo.

Pero en realidad existen cantidad de mecanismos con los que podés construir y cambiar tu propia realidad.

Las decisiones estan a la puerta del día, es cosa de despertar, tomar consciencia, evaluar cómo anda la cosa y decidir vivir diferente. Esas metas de todos los días que venís arrastrando, el máster en el extranjero, la construcción de un mejor vos, salir de esa relación enfermiza, el cuido de tu alimentación, compartir más con tus hijos, aprender a ser más selectivo con tu compañía, ser constante en tu rutina de ejercicios… dejamos pendiente tantas cosas, que cuando lo pensamos nos abruman.

Lo malo es que andamos por ahí, con una maleta de “deberíamos” y de “sueños incumplidos”, que solo son una lista ennumerada de pendientes, pequeñas piedritas que has ido metiendo a tu mochila, en serio, solo de leerla se siente pesado. Has pensado que mientras más excusas te ponés, más te cargas. ¡No es justo… con tu YO, no es justo! Merecés disfrutar de una mejor vida, de actitudes más responsables con vos mismo, más consciente. ¿Por qué estas esperando un cataclismo para vivir el cambio?

Yo escribo para no llorar, desahogarme, brindarme un tiempo de calidad, porque al hacerlo disfruto muchísimo el proceso, me instalo en un sitio cómodo, pongo musiquita, me acompaño de un paisaje bonito, de agua helada o un tecito, o bien, de una helada, si se me antoja o de una copa de vino, me visto cómoda, alejo mi celular… y me “instalo”. Es mi “momentum”, ese espacio en el que soy feliz, sin importar mi entorno o la cruda realidad, solo yo, mis pensamientos y mis dedos tecleando sobre la computadora… es como estar en mi “país de las maravillas”, sin ser Alicia.

Si yo puedo, vos también podés… quizás incluso, podás enseñarme a hacerlo mejor con tu ejemplo. ¿Por qué no? Si empezás a practicar tu ideal, en algún momento estarás viviendo tu propio sueño hecho realidad. La vida es un viaje, queridos amigos lectores, estamos de pasadita, solo por hoy, respiremos profundamente y exhalemos todos esos miedos o excusas que no nos dejan cumplir nuestros pendientes.

Sé que el título parecía ser dramático, pero la vida está llena de tantas emociones, que se vale ser dramático (de vez en cuando), siempre que no dañés a nadie con eso… y menos a vos mismo. Dejá de titubear, tomá acción, proyectate, salí y tomá la vida a como llega, sacale provecho, incluso a ese momento triste en el que no sabés qué hacer, dejá que fluya esa lágrima retenida, ¿por qué no?

¡LI BE RA TE!

*La autora es Especialista en Responsabilidad Social y creadora del blog Vida Socialmente Responsable


Noticias Relacionadas