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Opinión por Elaine Miranda,

Uno de los consejos que he mencionado numerosas veces al hablar sobre cómo enseñar a los hijos e hijas de finanzas personales es darles una mesada. El objetivo es que desde pequeños aprendan a tener límites y darle el mejor uso posible al dinero que tengan en sus manos.

En este sentido suelen salir dos bandos de padres de familia:

• Aquellos que están de acuerdo con darles una mesada, sea semanal, quincenal o mensual en base a las necesidades y edad del niño.
• Los que no están de acuerdo con darles mesada y son más creyentes de hacerles ganar su dinero, dependiendo de las tareas que realizan.

Me decía una prima que tiene dos hijos: “no quiero enseñarle a mis hijos que por cada cosa que hagan se les va a pagar, pues hay tareas que son de la casa y las tienen que hacer por ser parte de la familia”. Y tiene toda la razón.

Sin embargo, me comentaba también un amigo: “quiero que mi hijo aprenda a ganarse el dinero, que las cosas no caen del cielo y, sobre todo, a buscar posibilidades de ingresos en diversos lugares”. Lo cual, me parece, también tiene lógica.

Y es por estas dos visiones que llevo mi tiempo debatiéndome. ¿Cuál de los dos enfoques es mejor? Y he llegado a la conclusión que lo mejor es no decir sí, uno está bien y el otro mal, sino más bien combinarlos.

Dales una mesada

Sí, este concepto no puede faltar porque, al final, cuando estos niños y niñas sean jóvenes adultos van a recibir un salario al que se tendrán que adherir y aprender a controlar.
Podés comenzar calculando el monto que necesitan para comer en el colegio y hacer una que otra compra. Luego, a medida que vayan creciendo, podés ir estirando ese presupuesto para que se hagan cargo de otras compras que vos solés hacer por ellos.
Eso sí, si en las primeras semanas ocurre que se gasta el dinero antes de tiempo, debés dejarlo sufrir un poco para que aprenda que hay consecuencias a no controlar los gastos.

Pagá solamente por esfuerzo o trabajo extra

No amarrés las tareas regulares a su mesada, pues a como dice mi prima, es importante que aprendan que parte de estar en la familia es hacer algunas cosas por las que no les van a pagar.

Lo que sí podés hacer es dar una pequeña remuneración por trabajos más allá de lo esperado. Es importante que siempre esté claro y definido cuáles son las tareas que se espera hagan (y que no reciben pago) y por cuáles tareas se podría esperar un bono extra.

Preocupate por los hábitos

Si tus hijos están pequeños, podés comenzar con darles tres chanchitos o jarras diferentes:
• Una para gastar
• Una para ahorrar
• Una para donar

Y, más adelante, en la pre-adolescencia, podés ayudarles a definir metas de ahorro y, quizás, hacer un aporte extra de efectivo por cada “x” cantidad que ellos logren ahorrar.

Finalmente, no dejés que el tiempo se te vaya sin enseñarle a tus retoños lo que vos no aprendiste sobre el manejo del dinero. Muchos de los grandes errores financieros que cometemos de adultos se podrían evitar con una adecuada educación financiera desde la temprana edad.

La columnista es experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática


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