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Opinión por Elaine Miranda,

La decisión de comprar una casa con todas sus variables (lugar, precio, tamaño, facilidades, etc.) es una que nos emociona y a la que solemos dedicar mucho tiempo y pensamiento. Después de todo, si vamos a vivir ahí durante una buena parte de nuestra vida –o toda-, no es una decisión que debamos tomar a la ligera, ¿correcto?

¿Por qué entonces, después de tanto tiempo y dinero invertido, no tomamos las medidas necesarias para protegerla? A través de los muchos correos que recibo, me he dado cuenta que muchas personas, por tomar esta decisión sin ponerle mente, han cometido varios errores.

Comprar un seguro no es suficiente, es necesario que tengás lo que necesitás para estar cubierto y a continuación te presento los cinco errores más comunes que cometemos, para que te analicés y si te das cuenta que estás en uno o más de ellos, corrijás de inmediato:

1. Asumir que tu seguro de hogar es full cover:

Esto no existe en Nicaragua. Revisá las coberturas básicas dentro de tu póliza y pedile a la aseguradora los detalles, sobre todo si conocés algún riesgo en particular que querás cubrir, pues las aseguradoras tienen coberturas que podés contratar de manera adicional. Revisá también si hay un deducible y/o coaseguro que pagar, la póliza te lo dice todo.

2. Minimizar los riesgos para pagar una prima más baja:

Esta es clásica. Como ves poco probable que algo pase, escondés algún detalle, como que tenés un cauce en alguno de los linderos de tu casa, o vivís al lado del Dragón Chino (ambos riesgos enormes para tu casa), buscando la forma de pagar una prima más baja.

Grave error, pues si algo de hecho llega a pasar, la póliza queda anulada –liberando a la aseguradora de responsabilidades- por haber omitido el riesgo real. Es decir, no te van a pagar nada.

3.No asegurar el contenido:

Seguramente el error más común. Tu casa es importante, sí, pero lo que tenés adentro –tus equipos electrónicos, camas, TV, cocinas, ropa, etc.- es igual de importante. Su costo es una fracción del precio.

4. ¿Daños por agua o daños por inundación?

No, no son lo mismo y es error pensar que con uno cubrimos el otro: necesitás dos coberturas. Para aclarar, los daños por agua se dan por la precipitación, es decir, cuando tenés goteras, daños en la pared, pinturas, etc. En cambio, los daños por inundación se dan “de abajo hacia arriba”, por la misma corriente del agua, desbordes de cauces pluviales, ríos, etc.

5.No declarar las mejoras a tu casa:

¿Hiciste una nueva inversión en tu casa? ¿Ampliaste la cocina? ¿Construiste un nuevo baño? Todo esto incrementa tu suma asegurada y si no le avisás a la compañía aseguradora, cuando algo pase, solo te pagarán por lo que sí habías asegurado.

Finalmente, siempre hay que recordar que los seguros lejos de ser un gasto, son una inversión y tienen la mayoría de coberturas que necesitás, solo tenés que comprar inteligentemente y saber qué buscar.

Es un grave error comprar solo “por salir del paso” y esto es lo que solemos hacer cuando compramos una casa nueva y lo vemos como mero requisito: es por tu protección y de aquello que te ha costado mucho.

La columnista es experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática


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