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Opinión por Lyhelis Torres,

Estoy a unos días de cumplir años y no sé si les pasa, pero a una le da por hacer “evaluación al desempeño”, “medición de indicadores” y “análisis de resultados esperados”, tal cual estás en un proyecto, el proyecto más hermoso de todos: ¡tu vida!

Y es “aquí y ahora” que reconozco que uno sueña mucho, en grande, con visión, y es en ese preciso momento en el que nuestra fe personal empieza a hacer de las suyas, enviando en alto (en forma de onda expansiva) el mensaje al Universo sobre lo que deseamos; y aunque nos desesperemos porque los cambios no ocurren de inmediato, la transformación si ocurren y todo comienza a alinearse en pro de lograr ese profundo anhelo.

El detallito es que las cosas pasan y la mayoría del tiempo nos toman por sorpresa, con situaciones que “nos mueven el piso”, situaciones que podemos asumir de forma positiva y optimista, como una oportunidad en medio de la crisis para crear y crecer; o simplemente, podemos verlas, sufrirlas y negarnos a vivirlas, dándole largas al proceso de aceptación. Usualmente, vivimos el dolor que esas etapas nos producen acompañados(as) de estímulos o excesos, porque es lo único que conocemos: el sufrimiento continuado; en vez de apostar por un dolor más inteligente, que nos garantiza un final feliz, apostar por nosotros mismos, por nuestros propios cambios, aquí y ahora.

El sábado tuve la oportunidad de compartir, en un espacio abierto de conferencias e intercambio de experiencias, “El Pop Up”, una iniciativa desarrollada através de la visión socialmente responsable de una emprendedora nicaragüense, en el que nos dimos cita más de 200 emprendedores (as), con ideas revolucionarias, seres humanos que decidieron apostar por su deseo de transformar sus vidas através de proyectos innovadores, eligiendo un dolor más inteligente (esfuerzo, entrega, toma de riesgos) con la visión de lograr su final feliz.

Hubo muchas opiniones, compartir de experiencias, motivación y pasión hecha voz; pero hubo una que me caló y que me hizo recordar mi lema de vida: “el cambio es personal, los seres humanos deben sensibilizarse para creer en la responsabilidad social, nadie puede dar lo que no tiene, debe creerlo, vivirlo y practicarlo”. Y es que una vida socialmente responsable no es una moda que pasa al cambiar de temporada, es más un “estilo de vida”, un modelo de gestión que llegó para quedarse.

La vida es un proceso, nosotros decidimos cómo vivirlo. ¿Has puesto mente a tus comentarios diarios? Regalate un día sin quejas de ningún tipo, dejá a un lado las expresiones sobre el clima, hay cosas más importantes en el mundo que: “Qué calor”, “Estoy exhausta(o)”, “Ando ansiosa(o)”, “Qué aburrido”, “No puedo”, entre otros, la mayoría con connotación negativa. Transformá tus pensamientos, toma conciencia, eso (como por arte de magia) cambiará tus sentimientos.

Si sos de los que disfruta de sus cumpleaños, ¿te imaginás viviendo todos los días como que estuvieramos cerquita de ese día? Quizás podríamos llenarnos de buena energía, hacer evaluaciones de nuestras vidas, sentir satisfacción de lo logrado o agradecimiento por lo perdido, pues en muchas ocasiones se gana más cuando se pierde, que cuando se gana.

Recordá: ¡La vida es como un libro, para escribirlo hay que tener experiencias. Viví de una vez. Aquí y Ahora!

*La autora es Especialista en Responsabilidad Social y creadora del blog Vida Socialmente Responsable


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