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Opinión por Lyhelis Torres,

Leer es de esas actividades individualistas que me despiertan la imaginación, a medida que transcurre el libro me conecto con las historias, los paisajes, las ideas, los personales; para mí es como viajar, me desconecto y me teletransporto a una realidad alterna, en la que la fantasía, lo utópico comienza a actuar… ¡empiezo a volar!

Pero la literatura no es barata, adquirir un libro es una inversión, así que… o lo disfrutás o lo disfrutás; y bajo esa premisa, les comparto mi última experiencia desde su acera: la de lector(a).

Al finalizar la semana, había sido una de “esas” semanas en las que solo querés tu cama y un buen acurruco con tu almohada favorita. A mí se me ocurrió ponerme plan mimos, me hice una mascarilla facial, me apliqué un tratamiento en el pelo, me embadurné la panza con una crema que asegura eliminar la grasa -como por arte de magia- y me acosté con mi nuevo libro: “Soy feliz, soy soltera”.

Treinta minutos después empecé a sentirme estafada; además de que mi cara era un caramelo de Masaya (por la mascarilla), sudaba como que estaba en un sauna, ¿se imaginan esa mezcla explosiva?… ¡Ay, no! Pero eso no fue todo, el libro que prometía hacerme sentir más feliz de lo que soy, empezó a decirme que la soltería era “una etapa de mi vida” que debía aprovechar al máximo para lograr encontrar al “príncipe de mis sueños” (se imaginarán mi cara de susto)… ¿En serio? Casi empencé a sentir depresión… jajaja.

La típica intro en la que me deja saber las dificultades que pasa una soltera: los apodos, los consejos familiares no pedidos, las advertencias más trilladas del mundo y el aviso de “Cuidado”, tus óvulos cada día se hacen más viejos, eso disminuye tus posibilidades de procrear. Y yo, que ando comprometida con la “constancia y la coherencia”, continué leyendo; al fin y al cabo soy escritora, y confío en el gremio -hasta que se demuestre lo contrario-… como en este caso.

Por lo que a todos los soltero(a)s del mundo se les comunica que se vive igual de lindo cuando estamos comprometidos con otra persona, como cuando estamos en una relación profunda con nosotros mismos(as). Porque la belleza de una relación, sea con quien sea, la determinamos nosotros con nuestra forma de ¡pensar, sentir y actuar! Depende más de nuestro ‘estilo de vida’ que de la compañía física con la que se cuente

Mientras se está soltero(a) hay cosas más lindas que hacer que esperar al príncipe azul o a la princesa encantada, podés realmente divertirte y ser feliz sin una pareja, siempre y cuando activés tu creatividad y despertés a tu niña(o) pequeña(o).

Escribir, escuchar música, bailar, reir, vivir con pasión, disfrutar sin excesos, escuchar asertivamente, ir al cine o ver una película en tu casa, aventurarte a algun lugar al que nunca has ido, salir a comer a tu restaurante favorito o comprarte el alimento que más te guste y comerlo en tu casa, en tu cama, conversar con un amigo o amiga, salir por un cafecito, apreciar lo hermoso de una puesta de sol, ver dormir a tus hijos(as), abrazar a tu papá, interactuar en las redes sociales, secarte frente al abanico, ir a una clase de salsa, salir a correr, abrazar a tu abuela, dormir y hasta leer un libro que te desilusiona, de eso se trata ser feliz y ser soltera(o)… de ¡vivir!


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