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Opinión por Lyhelis Torres,

¡La vida está llena de sorpresas, cambios y retos! El año pasado, el universo conspiró y tuve la oportunidad de vivir cosas impresionantes, de esas que te transforman la vida, entre ellas viajes, cancelación de todas mis deudas, creación de un fondo de ahorro, vivir una etapa de descubrimiento personal, quitarme las barreras para poder tener una relación de pareja, disfrutar de armonía y unión familiar y tomar las oportunidades profesionales que estaban en la mesa.

2016 fue un año lleno de emociones encontradas y siendo honesta el proceso ha sido difícil, con altos y bajos, la adaptación es una tarea de todos los días que de pronto puede generar cierta frustración o ansiedad, porque queremos ver el cambio ya. De cierta manera, aún queremos seguir apegados al pasado, a lo único que creemos que en verdad conocemos, sin dejar ir lo que nos quita energía, lo que nos drena emocionalmente, lo que nos distrae de lo importante.

Las experiencias de vida nos dan la oportunidad de crecer, activan la consciencia, nos despiertan, nos hacen recapacitar sobre nuestras decisiones y la responsabilidad que tenemos sobre nuestras vidas. Saber que tenemos un compromiso personal y que debemos “soltar” para seguir creciendo. Y es ahorita que anhelo poder aplicar de forma natural ese concepto hermoso de “desapego emocional” que conocí hace unos meses… Y les confieso –no me sale–, necesito práctica (como cuando empecé a aprender a bailar salsa, con entusiasmo y sin pena). Y conste, que ya me puse en acción, para no quedarme solo filosofando, ya que entrené, me puse cómoda, me tomé un té caliente para relajarme y estuve leyendo… Qué más debe hacer una para encontrar esa paz que te genera el desprenderse con amor de lo que una no puede cambiar

De pronto sentí la necesidad de escribir y nació este artículo, bajo el deseo de encontrar en las teclas del computador y en la creación de estas líneas el refugio que necesito. Vivimos con tantos miedos y sueños a la vez, de pronto es como que existiese una batalla interna entre un estado y el otro. Y les aseguro que ninguna relación amorosa ni de pareja ni familiar ni de amistad nos va a sacar victoriosas de esas batallas personales que son tan íntimas como la propia huella digital. Solo nosotros(as), desde nuestro cuido interior, con fe, podremos descubrir qué es lo que necesitamos para estar dónde y cómo queremos.

Nuestras batallas quizás sean de los retos más fuertes que debamos vivir, pero les aseguro que valdrá la pena El día de mañana sentirás un alivio inmenso al respirar, sin más opresiones en el pecho ni malestares de estómago. Consciente de lo que merecés, sin necesidad de pedirlo, porque podrás dártelo a vos misma(o). Esa es la esperanza para mí el día de hoy, saber que estoy haciendo lo que “debo hacer”, con la firme convicción que todo lo demás vendrá por añadidura.

El desapego emocional es una herramienta valiosa en nuestra vida, tiene un poder increíble para liberarnos de las cadenas a las que nos atamos, porque “es lo que conocemos”, va a doler al inicio, pero salir de la “zona segura” permite abrirnos a nuevas experiencias, pues, tomamos riesgos inteligentes que nos darán muchísima felicidad (garantizada) a largo plazo: innovar, emprender, actuar con intención, asumir nuestra vida, habitarnos, dejar una relación de pareja que no edifica, soltar el control de todo llenos de fe, positivos, para vivir con mayor plenitud y agradecimiento.

La autora es especialista en Responsabilidad Social


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