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Opinión por Lyhelis Torres,

Llevo días pensando en el tema de la motivación, es decir, amanece y tengo la oportunidad de elegir cómo quiero que sea mi día, y como ando desde hace algunos meses queriendo hacerlo todo con “intencionalidad” me propongo que será un día maravilloso, lleno de energía. Abro los ojos, me tiro de la cama -literal-, me pongo la ropa de deporte, los tenis y salgo a correr, regreso con la “lengua de fuera” directo a la ducha, me alisto, busco algo para desayunar y me dispongo a realizar mis labores diarias.

Pero debo reconocer que no todos los días vienen acompañados de esa determinación, en ocasiones hay momentos en los que olvido el propósito del día y no siento fuerzas para salir de la cama, aunque sé que debo moverme, que si no me apuro voy a llegar tarde, que ya he asumido compromisos que son mi responsabilidad cumplir… Pero no puedo, no me dan las fuerzas… y en esos momentos es cuándo me pregunto: ¿de dónde viene mi motivación?, ¿a dónde se fue hoy? ¡Yo, no le dí permiso de que se fuera a pasear anoche, y de que hoy anduviera desvelada! …ja ja ja

¿Qué se puede hacer esos días en los que andamos decaídos? ¡En los que nada te anima! ¡Uff… qué tarea! En lo personal siento que todo empieza en la mente, necesitamos jugar con ella, enamorarla con pensamientos positivos y si aún así se resiste, utilizar algunas técnicas de manipulación… (sí, señoras y señores a como leen, manipulación mental).

¡A ver!, en mi caso, me encantan los cappuccinos dobles –bien cargados–, el imaginar la delicadeza al tomar la taza para no quemarme los dedos, el olor fuerte y cálido del café al pegar la taza a mi boca, mientras cierro los ojos y disfruto suavemente su aroma antes del primer sorbo… ¡Eso para mí es éxtasis! Por lo que puedo usar esa imagen mental como un anzuelo para manipular a mi motivación, y prometiéndome un cappuccino doble, lograr que mi cuerpo salga de la cama a hacerle frente al día.

Otra técnica que puede funcionar es pensar que solo necesita cumplir con las responsabilidades del día de HOY, es decir, vivir “un día a la vez”; nuestro compromiso será: “hacer de hoy el mejor día de mi vida”, porque es lo único que tengo a ciencia cierta.

Esos estímulos que nos impulsan a actuar de determinada manera, con el objetivo de satisfacer ciertas necesidades, o cumplir ciertos deseos son nuestra motivación; y sus mejores amigas son la voluntad y el interés personal. Solo vos sabés qué te motiva, recordá que tenés una red de apoyo, literatura inspiradora, especialistas de la salud mental y emocional, música y tu propia sonrisa.

Siento que el éxito para tener motivación está en un propósito de vida definido y apegarte a ello para no desviar tu atención, recordemos que vivimos rodeados de distracciones que nos hacen olvidar el objetivo por el que nos vamos a “tirar de la cama” el día de hoy. Mantengamos claridad mental y trabajemos nuestra motivación. Nacimos motivados, de manera natural, por el hálito de la vida, llorando para llenar nuestros pulmones de oxígeno, sin embargo, se requiere de nuestra intencionalidad para que la motivación se fortalezca y se convierta en un pilar valioso de nuestro crecimiento personal.

Y a vos, ¿qué te motiva?

La autora es Especialista en Responsabilidad Social


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