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Opinión por Elaine Miranda,

 ¿A quién no le gusta ir de compras? Aunque sea una actividad típicamente relacionada con las mujeres, la verdad es que los hombres también salen, gastan y compran. Esa sensación de felicidad y satisfacción que te da salir de una tienda, bolsa en mano se fuga tan rápido como llegó, y en la búsqueda de prolongar el sentimiento, seguimos comprando y comprando.

Es así como se nos va el dinero y no nos damos cuenta. La base de una vida financiera sana es saber gastar y para esto, antes de sacar los billetitos de tu billetera, o peor aún, pasar tu flamante tarjeta de crédito, preguntate 5 cosas:

¿Lo quiero o lo necesito?
Se nos ha hecho costumbre ver algo repentinamente y decir “lo necesito” y correr a pagar a la caja. Momento, tomate tu tiempo y analizá: si hasta hace 5 minutos no sabías que eso existía, ¿por qué ahora es tan imprescindible tenerlo? La realidad es que la mayoría de las cosas que compramos, no las necesitamos realmente.

¿Lo voy a usar?
Seamos honestos con nosotros mismos: ¿cuántas veces no has comprado algo porque pensaste que estaba barato, aunque no te convenciera o realmente te gustara? El resultado final son unos jeans, zapatos o cartera en el fondo del closet, que nunca te pusiste ni te pondrás. Como dijo Sandra Bullock en “The Blind Side”: si hay algo que sé sobre compras es que la tienda es el lugar donde más te va a gustar, si no te convence aquí, te aseguro que no te lo pondrás una vez comprado.

¿Lo puedo pagar?
Esta pregunta es básica y primordial, pues puede ser que realmente lo necesités y que sea algo que vayás a usar, pero si en este momento no tenés el dinero para pagarlo, quizás lo mejor sea esperar un poco hasta reunir la plata necesaria y luego comprarlo. A no ser que se trate de temas de salud o que van a afectar tu calidad de vida, la mayoría de las cosas pueden esperar hasta la siguiente quincena y no vale la pena endeudarse y vivir con el estrés que esto conlleva por comprar algo en este momento.

¿Me va a traer más dinero?
Esta pregunta es clave para saber si lo que estás comprando es realmente un gasto o puede ser considerado una inversión. Hace una semana me reuní con un cliente que quería estudiar una maestría, pero me decía que no tenía el dinero para pagarla y no quería adquirir una deuda tampoco. En este caso, una maestría o cualquier estudio puede ser considerado una inversión, pues en el futuro, tus posibilidades de conseguir un mejor empleo y un mayor salario se incrementan sustancialmente.

¿Me va a traer un ahorro a largo plazo?
O, si de plano la compra no te va a traer dinero en el futuro, preguntate si por lo menos va a implicar un ahorro a largo plazo.
Recordá que trabajás duro todos los días por ganar un sueldo al final de la quincena, por lo que merecés que ese dinero dure más allá de los 15 días. Esto se logra haciendo compras inteligentes y no derrochando en cosas que no necesitás y de las que te vas a olvidar al día siguiente.
La autora es experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática: www.plataconplatica.com


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