/Melvin Vargas
/Melvin Vargas

Opinión por Lyhelis Torres ,

Hola todos, mi nombre es Lyhelis, la “h” es muda y ¡si lo pronunciás sonriendo te saldrá mucho más fácil! Es un honor incorporarme hoy a la familia de Diario Metro como su nueva columnista, espacio literario a través del cual les compartiré sobre diversos temas de la vida diaria en pro de nuestro crecimiento personal; espero que las experiencias que leerán acá les transmitan positivismo y proactividad para tener una vida socialmente responsable.

Soy la mayor de tres hermanas: las Torres Bonilla. Tengo 32 años y pertenezco a una familia con fuerte linaje femenino; además, crecí en un hogar con mucho amor, reglas, carácter y sobreprotección. Hace 13 años, por decisiones personales, dejé de vivir bajo el ala de mis padres, por lo que llevo años teniendo la dicha de vivir grandes experiencias de vida, retos duros, pero edificantes.

Confieso que soy una nerda, que me encanta escribir y aunque no calce, amo bailar salsa. Estudié leyes, tengo un MBA y un máster en Responsabilidad Social Corporativa con enfoque en derechos humanos, y a pesar de sentirme agradecida porque mis estudios han sido de mis mayores satisfacciones, siento que eso no me define como ser humano, pues somos más que un título académico.

Al ver hacia atrás sonrío y, en ocasiones, al recordar, se me llenan los ojos de lágrimas y me pregunto: “¿Cómo he llegado hasta aquí?” Y hoy, precisamente, ha sido un día de esos en los que las emociones amanecen revueltas, las ideas vienen y van, me he sentido inquieta, solitaria y un poco nostálgica.

Ese tipo de preguntas personales me llevan a otro cuestionamiento: ¿cuál es, hoy, mi estrategia de vida? Lo que termina en la siguiente reflexión: la pasión que me caracteriza le aporta un atractivo increíble al “estar hoy y aquí” y esto hace que dar la milla extra sea muy sencillo. También pienso que las alianzas estratégicas son la mejor manera de andar con firmeza, sobre todo cuando estás empezando el camino, el empoderamiento del talento humano es vital, darle el protagonismo a quien se lo gana con sus acciones, una actitud proactiva y respetuosa, más muchas ganas de generar valor agregado al entorno.

Y esa parte, la del final, es justo lo que necesitaba encontrar para que mi vida empezara a tener un motor más grande que mis ganas, dejar de pensar en mis intereses de manera primaria, para aportar valor agregado a mi entorno, con intencionalidad y relevancia. Y es aquí donde surgen las emociones encontradas y los descubrimientos personales. Eso que vivimos es lo que en realidad va moldeando nuestro carácter, las decisiones que tomamos, la actitud que le ponemos a la vida, las responsabilidades asumidas ante nuestras acciones y las ideas: que de sueños pasan a ser realidades.

El compromiso lo he aceptado, esta es la intro a una iniciativa que estoy segura tocará muchas vidas, empezando por la mía. Anhelo que mis historias sean más que cuentos, que aporten experiencias, visiones y valor agregado. Esta es mi labor, transmitirles con pasión.

La autora es Especialista en Responsabilidad Social


Noticias Relacionadas

Lejos de hablar de si los blogs son medios de comunicación vigente, o están pasados de moda, podemos ver que en Nicaragua la oferta es candente y va...

por Marta García Terán