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En el mundo entero, alrededor de 350 millones de personas son diabéticas. Este padecimiento no distingue clases sociales, edad o sexo, según explica el pediatra endocrinólogo Enrique Medina, también presidente de la Fundación Nicaragüense para la Diabetes.

Lo preocupante de la diabetes es que viene un incremento constante en los últimos 20 o 30 años, debido en parte a los cambios en los estilos de vida de las personas y el incremento de casos de sobrepeso o de obesidad”, asegura el experto.

Solo en Nicaragua, esta es la segunda causa de muerte, solo detrás de las enfermedades cardiovasculares, y se calcula que al menos un millón de personas adultas padecen la enfermedad o podrían desarrollarla en los próximos años.

Una de ellas es Maritza Méndez, una comerciante de 63 años, quien desde hace 25 años convive con esta enfermedad.

Sin embargo por años mostró resistencia a aceptar el diagnóstico y el tratamiento que incluye, además en todos los casos, cambios en los hábitos de vida del paciente como de la alimentación y el control de las afectaciones en presión arterial y glucosa.

“Me daban mareos, muchos calambres, me daba dolor de cabeza”, recuerda Méndez, quien durante años pasó consulta con diferentes médicos, pero los efectos de la insulina, el decaimiento generado por la enfermedad misma y la falta de disciplina para cumplir el tratamiento no aliviaron sus malestares y durante una temporada la postraron en su cama.

“Ya caminaba como si estuviera tullida. Mis hijos me hacían ejercicios y masajes en las piernas”, asegura Méndez, quien hace algunos meses perdió un dedo del pie como consecuencia de la enfermedad.

Sin embargo, fue tiempo después cuando reaccionó. Una herida en la planta del pie que generó hinchazón y una quemadura, que según otros médicos pudo haber sido manejada de otra forma, la hizo entrar en razón. “Yo creí que me iban a cortar el pie”, lamenta.

Desde hace seis meses acudió a la Fundación Nicaragüense para la Diabetes (FND), donde asegura ha logrado controlar la enfermedad.

Ahora, afirma, ya puede mover los pies y siente que tiene otra oportunidad. Una en la que promete cumplir con las indicaciones médicas.

La historia de Maritza y su resistencia al tratamiento no es la única. El doctor Medina asegura que muchos pacientes no aceptan el diagnóstico.

Es por ello que para muchos especialistas la diabetes es una enfermedad que puede controlarse solo con la voluntad del paciente.

Medina explica que un paciente diabético o con pre diabetes debe realizarse varios exámenes de control a lo largo del año. Entre ellos destacan controles de peso, presión arterial, examen de los pies, examen odontológico, examen cardiológico, examen de la vista, exámenes de laboratorio como control de hemoglobina, colesterol y triglicéridos y otros como control de la actividad física y alimentación saludable.

Según el especialista, nueve de cada diez personas que tienen riesgo de diabetes pueden revertir esos factores de riesgo o al menos retrasar la aparición de la enfermedad si la persona tiene predisposición genética.

Los especialistas recomiendan que los adultos que padecen esta enfermedad incluyan en su rutina diaria una caminata a ritmo ligero de 30 minutos. En cambio, en el caso de los niños, sugieren sea de hasta 60 minutos y que la intensidad de la misma sea de ligera a moderada.

Por Velia Agurcia Rivas


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