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El biólogo Fabio Buitrago, uno de los 53 buzos que el pasado fin de semana participaron en la limpieza subacuática en la bahía de San Juan del Sur, lamentó que el alto costo de estos trabajos dificulte este tipo de iniciativas. Estas, dijo, son necesarias en varios sitios del país que tienen gran cantidad de desechos en el fondo de la superficie.

Algunos de ellos, dijo, son las lagunas de Xiloá y Apoyo, entre otras.

“Esos dos son urgentes, pues son cuerpos cerrados de agua y no hay recambio de agua, por lo que se acumula todo lo que llegue ahí”, apuntó.

De forma voluntaria, ambientalistas han realizado en años anteriores dos limpiezas en la laguna de Xiloá y cuatro en Apoyo.

A diferencia de la bahía de San Juan del Sur, que cada vez se ve más afectada por las llantas que caen al fondo del mar y que son dejadas ahí, estas tienen grandes desechos plásticos; “ese es el cáncer subacuático que los humanos transmitimos”, señaló Buitrago.

Preocupa Contaminación en lagunas

En ese sentido, Kamilo Lara, del Fondo Nacional de Reciclaje (Fonare), explicó que “evidentemente los recursos hídricos más vulnerables son los cuerpos cerrados, por la dinámica de las aguas. Hay que tomar en cuenta los recursos hídricos que tienen una mayor afectación por la afluencia de los visitantes. Hay estadísticas de Intur y

Marena donde se destaca el número de los turistas. Son elementos que deben tomarse en cuenta para realizar esas arduas tareas que son costosísimas”.
A su juicio, pese a las labores de voluntarios y el Ejército que realiza jornadas de limpieza, en Xiloá sigue existiendo un “enorme colchón de plástico bajo el agua”, mientras que aunque en Tiscapa se han hecho varios esfuerzos, aún se mantienen residuos y sedimentos.

Sobre la laguna de Apoyo, afirmó, la zona cercana al área protegida tiene un buen manejo, no así la parte más turística, aunque para determinar el impacto, debe hacerse un diagnóstico ambiental de los puntos críticos.

Por Velia Agurcia Rivas


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