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La Asociación para la Biología Tropical y la Conservación (ATBC, por sus siglas en inglés), la mayor organización científica mundial dedicada al estudio, protección y uso sostenible de los ecosistemas tropicales, emitió una resolución en la que pidió al Gobierno cumplir con el respeto a la biodiversidad y el medio ambiente antes de iniciar las obras del Canal Interoceánico de Nicaragua que están previstas para diciembre de este año.

“El Canal causaría impactos sustanciales en la calidad del agua y su distribución. El Centro de Política y Ley Ambiental de la Universidad de Yale y el Índice de Desempeño Ambiental (EPI) han identificado a Nicaragua como un país con “estrés hídrico”, lo que significa que el volumen de agua disponible para la población es inadecuado, ubicando a Nicaragua en la posición 136 de los 163 países estudiados sobre la escasez de agua”, indica el comunicado emitido por la organización.

De acuerdo con la ATBC, el impacto de la megaobra, sumado a los derrames accidentales de petróleo de buques oceánicos que utilizarían la ruta del Canal podrían tomar décadas para remediar y obstaculizarían el uso del agua del lago para beber, la pesca, el riego y el turismo.

Por ello, la organización solicitó al Gobierno de Nicaragua que se invite a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), a realizar una revisión científica, exhaustiva, transparente e independiente, sobre las consecuencias ambientales y sociales a largo plazo del proyecto del Canal, así como sobre la legalidad y la constitucionalidad de la concesión otorgada por el gobierno Nicaragüense a la HKND.

Asimismo, indicaron que es necesario “suspender toda actividad relacionada con la construcción del Canal y sus subproyectos hasta que se concluyan estos estudios independientes y se atiendan adecuadamente todas las preocupaciones substanciales”.

A juicio de la ATBC, el desarrollo del Canal podría afectar unos 6.52 millones de km2 de bosque, costa y humedales que incluyen el sistema de humedales de San Miguelito, la Reserva Natural Cerro Silva, la Reserva de la Biosfera de Río San Juan, que comprende 7 áreas protegidas. Estas áreas son hábitat de al menos 22 especies vulnerables y en peligro de extinción.

En el caso del Lago Cocibolca, se requerirá la remoción de aproximadamente 1,3 mil millones de toneladas de sedimentos y materiales del fondo del lago, lo que conllevaría a “daños irreversibles”, según la resolución emitida por la ATBC. Por Velia Agurcia Rivas


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